Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, propuso este martes congelar el gasto del gobierno en algunas áreas por cinco años y advirtió de recortes dolorosos en el futuro, en un discurso diseñado para demostrar su disciplina fiscal y puede trabajar con los republicanos.

En el discurso del Estado de la Unión, Obama buscó tranquilizar a los estadounidenses preocupados por el desempleo de un 9,4%, temerosos de la creciente deuda, consternados por la dura retórica e inquietos porque el país está quedando a la saga de potencias económicas como China e India.

"En juego está si los nuevos empleos e industrias se asientan en este país, o en otro lugar. Está si el duro trabajao y diligencia de nuestra gente son premiados. Está si mantenemos el liderazgo que ha hecho de Estados Unidos no sólo un lugar en el mapa, sino una luz para el mundo", dijo Obama.

Los votantes quieren que demócratas y republicanos gobiernen con una "responsabilidad compartida" y que detengan el enorme déficit a la vez que propician el crecimiento. El ofreció reducir los impuestos a las corporaciones y se acercó a sus rivales mientras se posiciona para una posible reelección en el 2012.

Obama dijo que la creación de empleos debe ser fomentada por un nuevo gasto en investigación y educación, tal como ocurrió durante la década de 1950 con la carrera especial, cuando los soviéticos lanzaron el satélite Sputnik.

"Sí, el mundo ha cambiado", declaró. "La competencia por los trabajos es real. Pero esto no debería desalentarnos. Debería ser un desafío para nosotros", agregó.

Desafios futuros. El desafío será cómo financiará los proyectos de inversión mientras enfrenta un oscuro panorama fiscal. Sobre esto, Obama no entregó señales y dejó los detalles para la discusión del presupuesto que deberá darse en febrero.

No será una tarea fácil. Congelar el gasto reduciría el déficit del presupuesto en un US$400.000 millones durante una década, un alfiler frente al déficit de US$1,4 billones de este año y de los US$14 billones de deuda nacional que los republicanos prometieron eliminar.

Además, la congelación no se aplicaría a los grandes programas de asistencia social, como Medicare, que se ubican en el centro del problema de Estados Unidos.

Sin embargo, analistas elogiaron el cauteloso comienzo. El profesor de ciencias políticas de la Universidad de Virginia, Larry Sabato dijo que la propuesta de congelamiento de Obama era una "Estrategia inicial" en un debate sobre gasto y deuda, mientras se prevé que el gobierno alcanzará el límite legal de su deuda en marzo.

Robert Tipp, jefe de inversión en Prudential Fixed Income, dijo que hay un cambio importante hacia la moderación fiscal que los mercados de deuda necesitan ver. "Es algo muy positivo, incluso esos peores casos", afirmó.

El discurso se desarrollo en medio de una atmósfera diferente en el Capitolio.

Los republicanos ganaron el control de la Cámara de Representantes y aumentaron su influencia en el Senado después de las elecciones legislativas de noviembre y Obama se vio obligado a tomar en cuenta esa paliza al enfatizar las áreas en las que se podría alcanzar un acuerdo.

Pero el tono conciliatorio fue evidente, con muchos demócratas y republicanos dándose la mano y sentándose juntos y no en bloques separados.

Así ocurrió con la muestra de solidaridad con la representante demócrata Gabrielle Giffords, quien fue baleada en la cabeza en un tiroteo ocurrido el 8 de enero en Arizona donde se registraron seis muertos. Muchos usaron listones en sus solapas para honrar a las víctimas.

Obama espera que su Discurso del Estado de la Unión mejore sus cifras de aprobación, que volvieron a estar sobre el 50%, y que le ayude a recapturar la magia vista en su elección en el 2008.

El recibió un impulso por su respuesta digna de un estadista al ataque en Tucson y sus sorpresivos éxitos legislativos luego de los resultados electorales adversos de noviembre.

Pero los republicanos no tardaron en decir que se necesitan recortes más profundos. Ellos dijeron que los votantes les dieron en noviembre mayor poder para que reduzcan el tamaño y la esfera del Gobierno, y llamaron a efectuar recortes federales por US$100.000 millones este año.

"Hace algunos años, reducir el gasto era importante", dijo el representante Paul Ryan en la respuesta republicana a Obama. "Hoy, es imperativo. La razón: tenemos una aplastante carga de deuda", agregó.

Pero Obama dijo que recortar el gasto en investigación y educación, como quieren los republicanos, sería "como alivianar un avión con sobrecarga removiendo su motor".

"En un comienzo podrías sentir que está volando alto, pero no pasará mucho antes de que sientas el impacto", manifestó.

El gasto discrecional, excluyendo fondos para seguridad, representa sólo un 13% de los US$3,7 billones del presupuesto estadounidense.

Propuestas de Obama. En su discurso de 61 minutos, Obama recibió aplausos de legisladores que se pusieron de pie cuando dijo que era hora de poner en regla los asuntos fiscales estadounidenses.

El llamó al cierre de los vacíos legales en el sistema impositivo y a usar los ahorros para reducir la tasa de impuestos corporativos por primera vez en 25 años.

Los republicanos buscan lo segundo, pero podrían no estar dispuestos a cerrar las lagunas jurídicas impositivas.

El se comprometió a lograr acuerdos de libre comercio con Panamá y Colombia similares a un pacto recientemente alcanzado con Corea del Sur, una decisión que posiblemente será recibida con beneplácito por los republicanos.

Pero en una propuesta que podría encontrar resistencia entre los republicanos, Obama ofreció su apoyo a poner fin a los subsidios impositivos a las compañías petroleras, para ayudar a pagar por la innovación de energía limpia.

El estableció como objetivo que el 80% de la producción de electricidad estadounidense provenga de fuentes de energía limpia para el 2035.

Fijando otra posible línea de batalla, Obama dejó en claro que se opone a extender permanentemente los recortes impositivos a los estadounidense más ricos luego de acordar en diciembre su extensión por dos años en un legislación consensuada con los republicanos.

Los republicanos recibieron con satisfacción el tono del discurso más cercano al centro político.

"En general me suena como si el presidente hubiera cambiado el tono y la retórica que vimos en sus primeros dos años", dijo el líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell. "Y creo que ese es un ajuste apropiado tras la elección del año pasado", agregó.