El presidente estadounidense, Barack Obama, recibe este jueves a su homólogo colombiano Juan Manuel Santos en la Casa Blanca, para darle un nuevo impulso a las relaciones bilaterales y despejar el camino al Tratado de Libre Comercio (TLC), pendiente entre ambos países.

Santos y Obama tienen previsto reunirse a partir de las 15H45 locales (19H45 GMT) en el Salón Oval de la Casa Blanca.

En su segundo encuentro desde que Santos asumió el poder, ambos presidentes anunciarán un plan para reforzar los derechos laborales en Colombia, uno de los países donde se cometen más asesinatos de sindicalistas en el mundo.

Ese plan debería permitir el desbloqueo del TLC en el Congreso estadounidense, donde el enfrentamiento entre demócratas y republicanos amenaza con descarrilar la agenda comercial de Obama.

Desde que los entonces presidentes George W. Bush y Alvaro Uribe firmaron el TLC en 2006, el acuerdo quedó bloqueado por la oposición de la mayoría demócrata, que denunciaba, bajo presión de su poderosa base sindicalista, la situación de los derechos humanos en Colombia.

El TLC permitiría aumentar en cerca de un 10% las exportaciones estadounidenses al país sudamericano, que en los últimos años ha conseguido negociar sendos tratados con Canadá y la Unión Europea, además de aumentar enormemente sus exportaciones a China.

Estados Unidos exporta unos US$12.000 millones anualmente a Colombia, e importa unos US$10.000 millones, principalmente productos agropecuarios.

Tras la oposición demócrata durante años, los republicanos que tienen la mayoría en la Cámara de Representantes amenazan ahora con bloquear otro TLC más importante, el de Corea del Sur.

La oposición quiere que los tres TLC pendientes, el de Colombia, Corea del Sur y Panamá, sean aprobados conjuntamente antes del 1 de julio.

El TLC ya negociado con Seúl supondría un aumento de hasta US$11.000 millones en el intenso volumen comercial entre Estados Unidos y Corea del Sur, del orden de US$87.000 millones anuales.

El TLC con Colombia de hecho beneficiaría en primer lugar a los exportadores estadounidenses, puesto que el 90% de la mercancía colombiana ya entraba hasta febrero libre de aranceles a Estados Unidos.

Colombia y Ecuador venían beneficiándose desde 2002 de otro tratado, el de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPDEA).

El pulso entre republicanos y demócratas llevó a la suspensión del ATPDEA en febrero, lo que aceleró de golpe las negociaciones en torno al TLC.

"Este TLC representa nuestra oportunidad para bajar las tarifas arancelarias colombianas", explicó a periodistas el Representante Comercial estadounidense, Ron Kirk.

El Plan de Acción sobre derechos laborales que Santos deberá aplicar recoge exigencias detalladas, como una reforma del Código Penal colombiano, un refuerzo de la protección para los líderes sindicalistas y centenares de nuevos agentes policiales y fiscales para investigar crímenes pendientes.

Santos ha mostrado su disposición a aplicar medidas del plan, que contiene fechas detalladas para permitir a Kirk presentar a su vez el TLC ante el Congreso antes de final de año.

Santos y Obama tendrán también ocasión de repasar otros temas pendientes de la agenda bilateral, como el futuro del Plan Colombia, que viene reduciéndose paulatinamente cada año, y la situación política y diplomática en América Latina.