La economía global continúa creciendo fuerte, impulsada por las economías emergentes, aunque la falta de medidas decisivas en la Unión Europea para resolver la crisis de deuda mantendrá elevadas las tensiones financieras, explicó el economista jefe del Grupo BBVA, Jorge Sicilia.

Un estudio reciente realizado por el BBVA sobre la situación global prevé un aumento de 4,4% en el PIB mundial tanto en 2011 como en 2012, apoyado principalmente por las economías emergentes que aportarán tres cuartas partes de ese dinamismo. Los altos precios del petróleo y de otras materias primas representan un riesgo global aunque deberían absorberse fácilmente sin afectar demasiado al crecimiento mundial, según Sicilia.

Petróleo. Los precios del petróleo seguirán en niveles altos, entre US$110 y US$120 por barril durante la mayor parte de 2011 para bajar lentamente a US$100 en 2012. En este escenario, los bancos centrales en Estados Unidos y Europa están cambiando el sesgo sobre la política monetaria, aunque a diferentes velocidades. Por una parte, el Banco Central Europeo (BCE) pretende evitar cualquier riesgo de inflación a través de la adopción de medidas preventivas (primer aumento de tipos en abril). Por otra parte, la Reserva Federal (FED) se centra más en la incertidumbre sobre la sostenibilidad de la recuperación, y prefiere esperar y actuar solo si se materializan los riesgos, explicó.

Acuerdos útiles. En Europa, los acuerdos alcanzados durante las cumbres de marzo son útiles a medio plazo, tanto en términos de reformas económicas como para ayudar a prevenir crisis futuras, según el especialista del BBVA. Sin embargo, aunque los cambios introducidos en el Fondo de Estabilidad Financiera son positivos para afrontar las preocupaciones sobre la liquidez, no son suficientes. Las tensiones financieras en Grecia, Irlanda y Portugal se mantendrán mientras persistan las dudas sobre la solvencia de alguno de ellos, especialmente en el caso de Grecia. Estas dudas persistentes continuarán dificultando la financiación de estas economías, mantendrán altos los diferenciales soberanos y podrían extenderse a otros países que no tienen problemas de sostenibilidad de la deuda pública si continúan con el proceso de consolidación fiscal, como es el caso de España. Por tanto, Europa sigue necesitando un enfoque integral, concluyó.