Santiago, EFE. El BBVA mantuvo su proyección de crecimiento para Chile en un 4% para 2014, pese a que otros agentes financieros han anticipado una expansión menor, considerando un mejor entorno externo, con un mayor crecimiento mundial y riesgos financieros más acotados, informó hoy esta institución.

"Creemos que el crecimiento este año irá de menos a más, con un primer semestre más bien débil y un repunte en la segunda mitad del año", dijo Hermann González, economista principal del BBVA en Chile.

De hecho, González anticipó que la expansión de la economía en el primer trimestre del año será muy débil, entre 1,5% a 2,5%, en parte debido a la huelga que afectó por tres semanas a la mayoría de los puertos chilenos y que impidió el embarque de exportaciones de cobre y fruta.

En 2013 la economía chilena creció cerca de un 4% por ciento, muy por debajo del 5,6% registrado en 2012, evidenciando ya signos de una desaceleración.

Entre los riesgos que enfrentaría la economía chilena en 2104 el más importante estaría asociado al comportamiento de China, su principal mercado receptor de exportaciones, que registraría un crecimiento en torno al 7,6%.

"Una desaceleración económica mayor a la anticipada de China se mantiene como el principal riesgo externo, por sus consecuencias en el dinamismo del sector exportador, flujos de capitales y cuentas fiscales", señaló el economista.

China es el mayor comprador de cobre chileno, su principal exportación y fuente esencial de financiación del fisco, por los aportes de la gigante estatal Codelco.

Pese a ello el BBVA mejoró levemente su proyección del precio del cobre para este año desde US$3 a US$3,14 por libra como promedio anual.

Localmente, la economía chilena se podría ver impactada por medidas anunciadas por el futuro gobierno de Michelle Bachelet, que asumirá el 11 de marzo, como una reforma tributaria que elevaría los impuestos de las empresas de un 20% a un 25%.

González dijo que para atenuar los efectos de esa medida "se requiere al menos reducir a la brevedad la incertidumbre asociada a los detalles del proyecto de reforma tributaria y aplicar los cambios propuestos de forma gradual".

Como contrapartida, jugarían a favor del dinamismo de la economía una política monetaria y fiscal más expansiva, unida a la depreciación que ha tenido el peso en las últimas semanas, mejorando el valor de los retornos por exportaciones.

El economista anticipó que el Banco Central aplicaría nuevos recortes en la tasa política monetaria en sus reuniones de febrero y marzo, hasta situarla en un 4 %, lo que seguiría impulsando el consumo interno que, pese a la desaceleración del segundo semestre de 2013, no ha decaído.

A ello se sumaría también una política fiscal expansiva impulsada por el nuevo Gobierno que, según González, dispondrá de recursos adicionales precisamente por la deprecación del peso, que se ubicaría en un promedio de 529 pesos por dólar en el año.

El economista estimó esos ingresos adicionales en unos 900 millones de dólares, los que se podrían destinar a un mayor gasto público o a capitalizar la estatal Codelco, la principal productora de cobre del mundo, que requiere desarrollar importantes inversiones para contrarrestar una baja creciente en su producción.

En materia de inflación, el BBVA no ve presiones derivadas del consumo, por lo que se situaría en un 2,6% anual, en torno al rango meta de 3% establecido por el Banco Central chileno.

El consumo privado anotaría un crecimiento de 4,3%, aún estimulado por un buen comportamiento del mercado laboral que seguiría generando empleos y aumentos en las remuneraciones, aunque a un ritmo menor que en 2013.

El gasto público crecería aún más, un 4,8%, mientras que la inversión tendría una expansión de 3,8% al igual que en 2013.

El déficit en cuenta corriente sería de un 3% del producto interno bruto (PIB), cifra que González calificó como "sostenible para la economía chilena".