El departamento de análisis del banco español BBVA pronosticó una depreciación de las monedas latinoamericanas en 2014 y 2015, principalmente por una reducción de la entrada de flujos de capital en los países emergentes por la prevista subida de las tasas de interés en Estados Unidos.

Los expertos de BBVA auguran que la "Fed" elevará el precio del dinero en septiembre de 2015, pero los efectos de ese punto de inflexión en la política monetaria estadounidense se sienten ya, al atraer inversión a Estados Unidos por la perspectiva de un aumento del valor del dólar.
Juan Ruiz, economista jefe para Sudamérica del BBVA, indicó en una rueda de prensa en Asunción que los países que sufrirán las mayores depreciaciones serán los que tienen bases económicas más débiles y una inflación más alta.

El banco prevé una caída del real brasileño frente al dólar del 4% entre julio y diciembre, y más de un 10% el próximo año, mientras que el peso uruguayo bajará algo más de un 2% en la segunda mitad de este año y más de un 8% el que viene.

También caerán en 2015 las monedas de Chile, Colombia, Paraguay y Perú, mientras que México, que se verá beneficiado por el crecimiento estadounidense, experimentará una subida.

El BBVA no dio estimativas sobre Argentina y Venezuela, países con alta inflación y tipos de cambio oficial y paralelo.

Las monedas se ven también empujadas a la baja por el menor crecimiento relativo de la región y unos precios más reducidos de las materias primas que Sudamérica exporta, según el banco.
Sus analistas creen que la economía latinoamericana se expandirá un 1,4% este año y un 2,1% el que viene.

Esas cifras suponen una reducción muy profunda respecto a las previsiones avanzadas por el BBVA el pasado febrero, que eran de un crecimiento del 2,5% este año y de una décima más en 2015.

La región se topó con un fuerte bache de crecimiento en el primer trimestre de este año, en el que se hundió la inversión, pero Ruiz consideró que ya lo ha superado y que América Latina "debería ir de menos a más" hacia su cifra de expansión potencial sin generar inflación, que el banco calcula en algo más del 3%.

Como elementos positivos señaló el avance de la economía mundial, del 3,3% este año y el 3,8% el que viene, lo que tirará de las exportaciones latinoamericanas, y los programas de inversión pública, particularmente en México, Colombia, Perú y Chile, que componen la Alianza del Pacífico.

Sin embargo, las cifras totales ocultan una gran disparidad, pues mientras el Producto Interno Bruto (PIB) de ese grupo de países se incrementará un 3% en 2014 y un punto porcentual más en 2015, el Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela) permanecerá prácticamente estancado, con un alza de tan solo un 0,2% este año y un 0,6% en 2015, según el BBVA.

Argentina tendrá el peor desempeño, con un decrecimiento del 1% en 2014 y un incremento de un 0,2% en 2015, de acuerdo con el banco, que no realiza previsiones de crecimiento de Venezuela.
Ruiz apuntó que el conflicto del Gobierno argentino con los tenedores de bonos ha detenido la corrección de los desequilibrios de su economía, un proceso que inició a principios de año con la reducción de subsidios, el acuerdo de deuda con el Club de París, la mejora de las estadísticas y la flexibilización del sistema cambiario.

El BBVA coloca a la cabeza del pelotón latinoamericano a Colombia y Paraguay, con un alza prevista del PIB del 4,9% este año.

Las materias primas, cuyo valor experimentó entre 2005 y 2010 un boom que benefició a Suramérica, se mantendrán en precios elevados en términos históricos, con tendencia a la baja en la soja y el cobre, de acuerdo con el BBVA.

"No serán vientos de cola para la región, pero tampoco vientos de frente", indicó Ruiz.
China, el mayor comprador de materias primas del mundo, sufrirá una suave desaceleración, dado que su crecimiento bajará del 7,2% este año al 7% en 2015, según los pronósticos del banco.
Ruiz instó a los gobiernos a aplicar políticas que eleven el crecimiento a largo plazo y mencionó como ejemplos positivos la inversión en infraestructura en Colombia y Perú, la reforma energética en México y la educativa en Chile.