El desempleo de jóvenes en el país es el triple que la registrada entre los trabajadores mayores o en edad de madurez, por la desventaja que significan la falta de experiencia y capacitación, señaló el gerente de Estudios Económicos del BBVA Research, Hugo Perea.

Afirmó que la ley de empleo juvenil ha generado una gran polarización, la que, en su opinión se explica por un alto grado de desinformación.

"Lo importante es entender por qué en el Perú es tan difícil para un joven, y en general para una gran mayoría de personas, encontrar un empleo en el sector formal de la economía", indicó a través del reporte denominado "Perú: Acabemos con el apartheid laboral".

Manifestó que existe abundante evidencia que señala a la “rigidez del mercado de trabajo” como el gran “culpable” de la informalidad en diversos países.

Perea sostuvo que la legislación laboral puede concebirse como un instrumento que ayuda a mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo mediante la remoción de los obstáculos que impiden la generación de la mayor cantidad posible de empleo.

"De otro lado, puede verse como un instrumento que permite garantizar un mínimo de derechos fundamentales para los trabajadores", opinó.

Anotó que si la legislación tiene un excesivo sesgo proteccionista, producto de presiones políticas o culturales, que encarecen desproporcionadamente la contratación de trabajadores o su despido, se pueden inhibir los incentivos para la creación de empleo.

"En este caso, se tendría un mercado laboral rígido que perjudica a aquellas personas que no tienen un puesto de trabajo formal, pues las expulsa hacia la informalidad como una alternativa para ganarse la vida, pero en donde no cuentan con protección, ni derechos laborales y trabajan en condiciones precarias que afecta negativamente su productividad y, por lo tanto, la generación de ingresos adecuados", dijo.

Apuntó que diversos estudios encuentran que el mercado laboral peruano es uno de los más rígidos (léase anti generación de empleo) de la región y algunos indicadores sugieren que podría ser uno de los menos flexibles del mundo.

De ahí, continuó, que no resulte extraño que también exhibamos una economía con un alto grado de informalidad.

"Sobre este marco normativo poco pro-empleo, los jóvenes enfrentan la desventaja de la falta de experiencia y capacitación, lo que explica por qué tienen las tasas de desempleo más altas por grupo de edad y que se sitúa alrededor del triple que un trabajador maduro", apuntó.

"Es necesario acabar con esta suerte que afecta a millones de personas, y en particular a los jóvenes, en el Perú", añadió.

Agregó que, de otro modo, mantendremos un mercado laboral rígido que sólo concede privilegios a los pocos afortunados que tienen un empleo formal, pero que genera exclusión, informalidad y pobreza para la gran mayoría.

Perea enfatizó que la flexibilización del mercado laboral no implica perder beneficios laborales.

"Por el contrario, la idea es hacerlos extensivos a todos los trabajadores y la ley de empleo juvenil va en esa dirección y, si bien se puede mejorar, es una iniciativa interesante orientada a romper el status quo", consideró.

El economista sostuvo que es importante que no perdamos de vista que las modificaciones a la legislación laboral deben buscar un equilibrio entre los incentivos que propicien un adecuado funcionamiento del mercado de trabajo y la protección de derechos fundamentales.

"Lo primero genera eficiencia económica y lo segundo permite alcanzar un consenso social que haga sostenible la legislación laboral", puntualizó.