La entidad monetaria tampoco ha movido los tipos que penalizan los depósitos que los bancos guardan en la caja fuerte de Fráncfort, que siguen invariables en el 0,4% negativo.

La medida resuelta por el Consejo de Gobierno reunido este jueves en Tallín, (Estonia) va en consonancia con lo avanzado por los analistas, quienes, no obstante, esperan que el presidente del BCE dé alguna pista sobre cuándo tiene previsto iniciar el repliegue de su política monetaria ultra expansiva, que además de una tasa rectora en niveles mínimos incluye un vasto programa de compra de deuda.

El discurso y la posterior rueda de prensa del presidente de la entidad, Mario Draghi, serán examinados hoy con lupa por los mercados, que esperan que el banquero italiano modifique ligeramente su retórica y vaya allanando el terreno para anunciar en los próximos meses, previsiblemente en septiembre, la retirada de estímulos.

Nuevas proyecciones macroeconómicas. Por el momento, una caída de la inflación interanual mayor de lo esperado, que pasó del 1,9% en abril al 1,4% en mayo, le ha servido a la entidad para quitarse la presión de países como Alemania, que abogan por iniciar cuanto antes un cambio de política monetaria.

Este nivel de precios se aleja de la meta fijada por la entidad monetaria, que establece un rango por debajo pero cercano al dos por ciento.

Hoy también está previsto que Mario Draghi dé a conocer las nuevas proyecciones macroeconómicas de crecimiento e inflación de la entidad. La política ultraexpansiva actual del BCE contempla, además de unos tipos de interés en su mínimo histórico del cero por ciento, un programa de compra de deuda pública y corporativa -iniciado en 2015- por valor de 60.000 millones de euros mensuales (US$68.000 millones).