Montevideo. El Banco Central de Uruguay (BCU) se dispone a modificar la forma de cálculo de la tasa para los micropréstamos, factor que actualmente impide desarrollar el sector, según dijeron a El Observador fuentes de las administradoras que se dedican a ese segmento.

La Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), junto a técnicos del ministerio de Economía, analizaron el tema y presentaron un informe al BCU que actualmente revisa la forma de fijar la tasa. La respuesta se espera para los próximos meses y las administradoras confían en que será favorable a sus intereses.

En la actualidad, el tope de los microcréditos ronda 22% anual y por la ley de usura, para su fijación, se consulta a los bancos e instituciones de intermediación financiera que no trabajan ese segmento del mercado, por lo que la información que aportan no se ajusta a la realidad de las prestadoras de microcréditos.

Además, varias de las empresas y organizaciones de esa rama de actividad operan con números en rojo e intentan mejorar su productividad para mantener el negocio. Incluso la estatal República Microfinanzas trabaja a pérdida y espera equilibrar sus cuentas el año próximo.

El tema se analizará este lunes en el Palacio Legislativo, en una jornada que organizó la Cámara de Representantes.

El presidente de la Cámara de Diputados, Luis Lacalle Pou, señaló a El Observador que la idea es ver el funcionamiento del sistema y mejorarlo, “porque apunta a ayudar al emprendedor de bajos recursos que quiere salir del informalismo. No es posible que a estas personas se les exija abrir una unipersonal, pagar DGI y BPS para después ponerse a producir. Hay que bajar a la cancha y ayudar al que quiere trabajar”, dijo.
En expansión

Las empresas consultadas por El Observador coinciden en señalar que el microcrédito en Uruguay está en pleno desarrollo y tiene un amplio terreno para crecer. De todos modos reconocen que enfrentan varias limitantes. Una de ellas es la tasa a que están habilitadas a cobrar, y que hoy les mantiene trabajando por debajo de los costos operativos. Además deben cobrar IVA en sus préstamos. Por otro lado, están impedidos de recibir ahorros, lo que limita sus fuentes de fondeo.

Luis Murias, gerente general de República Microfinanzas, explicó a El Observador que los costos de transacción del sector son más altos que los de un banco por la metodología que deben utilizar para disminuir riesgos. Por ejemplo, se va a la casa o al taller del cliente que solicita el crédito, se recoge información que no está escrita, se hace un seguimiento y un análisis de riesgo.