Washington. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, alertó este miércoles contra profundos recortes en el gasto de Estados Unidos en un momento en el que la recuperación económica aún es suficientemente frágil como para requerir de un apoyo extraordinario de la Fed.

Pese a que advirtió acerca de la necesitad de un plan a largo plazo para enfrentar el "insostenible" déficit presupuestario, Bernanke dijo que excesivas reducciones al gasto gubernamental podría comprometer el crecimiento en un momento en el que el empleo apenas está comenzado a rebotar.

"El costo para la recuperación podría ser mayor que los beneficios en términos de disciplina fiscal", dijo Bernanke ante la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes. "Creo que verdaderamente necesitamos adoptar una visión de largo plazo", agregó.

Bernanke dio pocas pistas acerca de si la Fed extenderá su controvertida política de comprar bonos del Tesoro por US$600.000 millones más allá de junio, ni mostró ninguna inclinación a recortar el programa.

En noviembre del año pasado, la Fed lanzó un plan para comprar US$600.000 millones en bonos del Tesoro, en un intento por mantener bajos los costos del crédito a largo plazo y apoyar un frágil rebote económico.

Reconociendo el renovado buen momento de la economía, Bernanke declaró que una caída en la tasa de desempleo al 9% en enero desde el 9,8% en noviembre -el mayor descenso desde 1958- daba "pie para ser optimistas".

Sin embargo, dijo que la creación de empleo sigue estando anémica y destacó que la economía sólo había sumado poco más de un millón de los ocho millones de puestos de trabajo perdidos durante la recesión.

"Esta ganancia (...) no fue suficiente para erosionar significativamente el amplio margen de carencia que se mantiene en nuestro mercado laboral", dijo. "Hasta que no veamos un período sostenido de fuerte creación de empleo, no podemos considerar que la recuperación se ha afianzado", agregó.

Por otro lado, el presidente de la Fed de Atlanta, Dennis Lockhart, indicó que sería difícil extender las compras de bonos de la Fed más allá de junio, incluso aunque él parecía pensar que la economía aún es relativamente vulnerable.

"Depende enteramente del estado de la economía, y si me baso en mi propio pronóstico, es decir que continúe una tasa de crecimiento moderado durante el 2011 y para el 2012, no estoy seguro de que será necesario", dijo Lockhart a periodistas tras un discurso a un grupo de profesionales contables.

Brian Sack, encargado de mercados de la Fed de Nueva York a cargo de implementar la política de la Fed, se expresó de manera parecida. "El tema de la perspectiva de una ronda adicional de compra de activos necesitará ser calibrado con si es apropiado dado el giro en el panorama económico", agregó.

Tanto demócratas como republicanos trataron de que Bernanke apoyara sus puntos de vista acerca de cuál es la mejor manera de atacar el déficit presupuestario, que se espera que toque un récord de US$1,5 billones este año.

Los republicanos quieren controlar el gasto y son reacios a cualquier incremento impositivo, mientras que los demócratas miran con cautela en este momento a los recortes excesivos.

Bernanke intentó quedar bien con ambas partes, apoyando menores impuestos por un lado pero sosteniendo que las reducciones presupuestarias de corto plazo no deberían ser radicales.

"Es verdaderamente una cuestión de convencer al mercado de que tenemos un plan de largo plazo", dijo Bernanke, y agregó que los recortes presupuestarios deberían ejecutarse sin lastimar al crecimiento.

El Congreso ha manifestado en los últimos tiempos su escepticismo respecto de la Fed y su agresivo programa de compra de bonos, que para algunos republicanos sostienen que es potencialmente inflacionario.

Esas preocupaciones resurgieron el miércoles, cuando Bernanke hizo su primera aparición frente a una comisión de la Cámara de Representantes desde que los republicanos asumieron el control de la cámara el mes pasado.

Presionado por legisladores escépticos, Bernanke dijo que la Fed regularmente revisa sus compras de bonos, pero también indicó que él siente que el programa aún es necesario.

El funcionario repitió que llevará de cuatro a cinco años para que el desempleo regrese a niveles más "normales", cercanos al 5 por ciento.

"El presidente (Bernanke) continúa repitiendo el mismo mensaje de cautela y paciencia pese al flujo de datos mejores a lo esperado observado en los últimos meses", dijo Michael Gapen, economista de Barclays Capital en Nueva York.

Bernanke dijo que la inflación en Estados Unidos sigue estando bastante baja, un duro mensaje en medio de titulares que mencionan el alza de los precios de los alimentos y ls materias primas en todo el mundo.

También señaló que las expectativas para la inflación en el futuro apuntan a que siga "estable", sugiriendo poca preocupación porque se esté creando una mentalidad inflacionaria.