Washington. El presidente de la Fed, Ben Bernanke, se mantendría escéptico sobre la fortaleza de la recuperación económica estadounidense en un discurso de este martes ante el Congreso y apuntaría a que el banco central no reducirá su plan de estímulo de US$600.000 millones.

El jefe de la Reserva Federal, que presenta un informe de política monetaria de la entidad ante la Comisión de Banca del Senado dos veces al año, probablemente resaltará las mejoras en la economía aunque señalará que todavía hay espacio para que la política monetaria colabore.

Sin embargo, una incógnita lo constituyen las recientes alzas en los precios del petróleo. Bernanke probablemente verá esto como un factor poco propicio para el crecimiento más que un detonador de la inflación general, en tanto los consumidores y las empresas no acusen recibo.

"Esperamos que se sostenga un optimismo cauto sobre la durabilidad de la recuperación y la necesidad de una continua política monetaria expansiva", dijo Michael Gapen, economista de Barclays Capital.

Algunos miembros más estrictos de la Fed han afirmado que evaluarían detener la compra de bonos del banco central antes de que termine el programa en junio, mientras que Bernanke ha indicado que quiere que el plan se complete.

Al presidente de la Fed, que reiterará su cuenta pública el miércoles ante la Cámara de Representantes, también se le consultará probablemente sobre el déficit récord de Estados Unidos.

Bernanke hablará solo días antes de que el Gobierno pueda quedarse sin financiamiento debido a una batalla sobre el gasto en el Congreso, pese a asomos de compromisos desde el Capitolio.

En el pasado, Bernanke ha sugerido que la economía estadounidense todavía podría estar muy frágil para manejar un presupuesto muy magro. El Producto Interno Bruto creció a un ritmo de un 2,8% interanual en el cuarto trimestre, no lo suficiente como para hacer reducir la tasa de desempleo, que cerró el año en un 9%.

El programa de compra de bonos que la Fed lanzó en noviembre, que pretende mantener bajos los costos de los préstamos para apoyar a la recuperación, han sido controvertidos tanto dentro de Estados Unidos como en el extranjero.

Las economía emergentes han acusado a la Fed de una devaluación no declarada del dólar, mientras que los republicanos han dicho que esta es la semilla de un pronto rebrote inflacionario.

Según algunos, la inflación todavía está demasiado baja para la Fed. El índice de precios de gasto en consumo personal subyacente, que no cuenta los costos de la energía y los alimentos, subió solo un 0,8 por ciento en los últimos 12 meses a enero, bastante lejos del 2% que se presume como cómodo para la Fed.

El empleo, por su parte, permanece limitado. Una encuesta realizada por Reuters reveló que la economía sumó 185.000 nuevas contrataciones en febrero, una mejora desde las 36.000 del mes pasado pero no lo suficiente como para que representaran una reducción apreciable en la tasa de desempleo.