Francfort/Washington. El presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, respondió este jueves a las críticas de que el programa de compra de bonos de la Fed está debilitando al dólar y envió un velado ataque a la política china de mantener su moneda controlada.

Bernanke, que enfrenta protestas por el programa de compra de bonos desde dentro y fuera del banco central, dijo que una economía estadounidense más vigorosa era esencial para impulsar la recuperación global y rebatió las acusaciones de que estaba depreciando al dólar.

"La mejor forma de continuar entregando los sólidos fundamentos económicos que apoyan el valor del dólar, y que también apoyan la recuperación global, es mediante políticas que lleven a reanudar un crecimiento robusto en un contexto de estabilidad de precios en Estados Unidos", dijo Bernanke en una conferencia del Banco Central Europeo en Fráncfort.

La decisión de la Fed del 3 de noviembre de comprar US$600.000 millones en deuda del gobierno estadounidense con dinero fresco escandalizó a autoridades de varias naciones, que acusaron a Estados Unidos de tratar de debilitar al dólar para beneficiar a las exportaciones.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, calificó a la medida de "despistada", mientras que los críticos locales han argumentado que podría avivar la inflación y las burbujas de activos.

Ajustes estructurales. "Los déficits y los superávits se generan por el comportamiento de muchos países, no sólo por una moneda", dijo Bernanke en una discusión posterior de un panel con el director gerente del Fondo Monetario Internacional y el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet.

"Será muy difícil para los tipos de cambio que ellos mismos retomen el equilibrio y por tanto, pienso que son necesarios ajustes estructurales de ambos lados", agregó Bernanke.

Strauss-Kahn afirmó que también reconocía las dificultades envueltas, pero sostuvo que los desequilibrios globales no pueden ser detenidos sin "cambios importantes en los valores relativos de las monedas".

"Necesitamos movernos en esa dirección", acotó.

Al abordar la crítica internacional por la acción de la Fed, Bernanke dijo que gran parte de la reciente debilidad del dólar reflejaba el retiro previsto de los estímulos, por lo que los inversores se trasladaron a la seguridad del billete verde durante la crisis de deuda soberana europea en primavera.

Muchas economías emergentes temen que los volátiles flujos de inversión puedan ser desestabilizadores al elevar la inflación o crear burbujas de activos.

Bernanke dijo que el hecho de que algunas economías emergentes con superávits comerciales no permitieran que sus monedas se apreciaran, estaba haciendo que los problemas de aquellos países se vieran peor.

"La subvaluación de la moneda de países con superávit está inhibiendo el necesario ajuste internacional y creando efectos de contagio que no existirían si los tipos de cambio reflejaran mejor los fundamentos del mercad", comentó, sin apuntar explícitamente a China.

Funcionarios de Estados Unidos han reclamado durante mucho tiempo que el yuan subvaluado da una ventaja injusta a las exportaciones de la potencia asiática.

Bernanke dijo que las monedas inflexibles estaban evitando el necesario reequilibrio del crecimiento global y podría terminar desestabilizando a la economía mundial.

"Aún más, en los países sistémicamente importantes con persistentes superávits de cuenta corriente, perseguir un crecimiento impulsado por las exportaciones no puede ser finalmente exitoso si las implicancias de esa estrategia para el crecimiento y la estabilidad global no son tomadas en cuenta", agregó.

Costo social. Bernanke dijo que el flojo crecimiento estadounidense, la baja inflación y el alto desempleo convencieron a la Fed de que se necesitaba inyectar más estímulo.

"En su actual trayectoria económica, Estados Unidos corre el riesgo de ver a millones de trabajadores desempleados o subempleados por muchos años. Como sociedad, debíamos considerar eso inaceptable", agregó.

El jefe del banco central estadounidense comentó que un programa fiscal que combine medidas de corto plazo para alentar el crecimiento otras que aborden los déficits de largo plazo sería un importante complemente para las políticas de la Fed.

El plan de compras de bonos de la Reserva Federal -conocido como alivio cuantitativo o QE por su sigla en inglés- recibió un sorpresivo respaldo al jueves de un consejero que se preveía crítico.

"Creo que ese QE es una medida en la dirección correcta", afirmó el presidente de la Fed de Minneapolis, Narayana Kocherlakota, en una conferencia en Chicago.

Su colega de la Fed de Cleveland, Sandra Pianalto, también defendió el plan como una manera de ayudar a impulsar la "incómoda" baja inflación.

Pero el presidente de la Fed de Filadelfia, Charles Plosser, dijo que los costos del programa no compensaban los beneficios, mientras que el gobernador de la Fed Kevin Warsh dijo que la economía enfrentaba problemas que la política monetaria no podía resolver.