Ciudad de Panamá. El panorama económico para Panamá se debate entre contrastes: con alentadoras perspectivas, pero también con pasos importantes por dar frente a la desigualdad social.

El diagnóstico lo hizo hoy en un foro sobre inversión que se realiza en la capital panameña -parte de la Conferencia de inversionistas “Panamá Está Sucediendo ahora”- Laura Frigenti, directora del Banco Mundial (BM) para América Central.

La especialista, invitada en el encuentro internacional, reconoció que la crisis financiera global no cambió la dinámica de este país, cuyo potencial está en la diversidad de tipos de gente e ideas.

Aunque reconoció que algo que hizo bien Panamá fue reenfocar la atención en los beneficios de su prudente sistema financiero, en su estabilidad y los lazos que tiene el país con el comercio global, advirtió que la pobreza en este territorio no está disminuyendo.

Desde esta óptica, Panamá se mantiene según la expositora entre los primeros países en el mundo por su facilidad para el comercio, además de ser el décimo país entre 183 naciones de acuerdo con los indicadores de 2010 del “Doing Business Indicators” del BM, pero aún más de la tercera parte de los habitantes de este país, de poco más de tres millones de habitantes, lo conforman personas que viven en condiciones de pobreza.

“Casi toda la población indígena del país es extremadamente pobre”, ejemplificó la funcionaria.

Frigenti expuso que parte de la solución frente a la pobreza está en la agenda de crecimiento trazada por el gobierno del presidente panameño Ricardo Martinelli en su plan de desarrollo a cinco años, lo que incluye la construcción de infraestructura para logística agroindustria y turismo fuera de las áreas tradicionales de desarrollo.

La experta del BM destacó que el crecimiento no puede existir sin incluir una serie de componentes básicos, entre ellos, la buena gobernabilidad, la transparencia y los servicios públicos confiables y flexibles.

Asimismo, destacó que la mejora en la educación es otro factor que se debe tener en cuenta, a fin de crear una fuerza de trabajo preparada que se beneficie de las oportunidades globales, ya que a su juicio si Panamá no incorpora cambios, las ventajas competitivas se van a disipar.