Pekín. China debe centrarse en las reformas y no en llegar a "ambiciosos" objetivos de crecimiento, según consideró el Banco Mundial (BM) en Pekín, que redujo las perspectivas para el PIB del país asiático hasta un 7,4% en 2014 y en torno al 7% para los siguientes dos años.

"No tenemos un número para recomendarles adónde deben o no llegar. Nuestro mensaje es que se centren en las reformas y no en objetivos de crecimiento", señaló el economista Karlis Smits, uno de los principales autores de un informe publicado hoy por el BM sobre la revisión del crecimiento de la entidad para el país asiático.

Según los cálculos del Banco Mundial, la segunda economía mundial crecerá un 7,4% este año -por debajo del objetivo marcado por el Ejecutivo, del 7,5%-, un 7,2% en 2015 y un 7,1% en 2016, unos datos que rebajan sus anteriores previsiones, anunciadas en abril (7,6%, 7,5% y 7,4%, respectivamente).

Esta revisión se produce tras analizar las políticas impulsadas por el Ejecutivo chino para lograr un modelo de crecimiento más estable, y cuyo efecto ya se ha empezado a notar este 2014.

Entre ellas, se encuentran medidas para controlar el crecimiento del crédito, reducir el exceso de capacidad, "internalizar" el coste de la contaminación, así como endurecer los límites presupuestarios de las autoridades locales, entre otros, lo que provoca "inevitablemente" una moderación de las cifras del PIB.

El Banco Mundial fue más allá, y, contra las voces que auguran un "aterrizaje brusco" de la desacelerada economía china, sostuvo que incluso con registrar un PIB del 7% sería suficiente el próximo año.

"Desde nuestro punto de vista, un número indicativo de alrededor del 7% para 2015 bastaría para mantener la estabilidad del mercado de trabajo", aseguró el economista Smits, en la presentación ante la prensa sobre la revisión.

Para la entidad, China está haciendo un buen trabajo en la búsqueda de un modelo más estable que deje atrás el crecimiento a doble dígito, que le llevó a convertirse en la segunda potencia económica mundial, pero también trajo la grave polución que ahoga numerosas urbes chinas.

"Sabemos, por entrevistas con los líderes y de boca incluso del primer ministro chino, que no están obsesionados con las grandes marcas de crecimiento y esto, en mi opinión, es muy buena señal y es un gran paso para ellos", destacó la economista jefe Chorching Goh a un grupo reducido de periodistas, entre ellos, Efe, al término de la presentación.

En ese sentido, Goh urgió al Gobierno chino a seguir esa senda y "fijar" su objetivo para los próximos años por debajo del 7,5%.

"Una preocupación que prevalece es que políticas centradas en conseguir un objetivo ambicioso de crecimiento, similar al fijado en 2014, requerirá que las políticas macroeconómicas se centren en apoyar la demanda doméstica en lugar de en las reformas", destaca el informe.

A pesar de que Pekín va por el buen camino, los expertos del Banco Mundial destacaron que el Gobierno chino deberá atender amenazas como la vulnerabilidad financiera en el medio plazo y fortalecer la disciplina de mercado en este sector.

"Nuestra mayor preocupación en términos de riesgo es que, si no se fortalece la disciplina de mercado en el sector financiero, se podría contribuir a una equivocada asignación del capital", consideró Smits.

El Banco Mundial también destacó la importancia de seguir con la reforma en el mercado inmobiliario, cuyo enfriamiento es un factor que muchos analistas consideran el mayor peligro para la economía china.

El mercado inmobiliario, que ha sido una de las bases del crecimiento chino de los últimos años, sigue acusando la política oficial de restricción del crédito y reducción del exceso de capacidad.

Para la institución financiera con sede en Washington, Pekín además tendrá que realizar el trasvase de recursos de sectores con exceso de capacidad y permitir la desaparición de las empresas ineficientes, incluidas las de propiedad estatal, realizando un minucioso equilibrio para evitar un aumento del desempleo.

Todas estas reformas ayudarán a activar el crecimiento de la segunda economía mundial, pero, tal y como aseguró la economista jefe Chorching Goh, "no revertirá el camino moderado emprendido por China en la próxima década".