De acuerdo con el estudio realizado por BofA Merrill Lynch Global Research, los eventos recientes de La Polar, la cuarta cadena de ventas minoristas de Chile, generó algunas preocupaciones macroeconómicos entre los inversionistas. Hace un par de semanas, la empresa dio a conocer que algunas inexactitudes en sus estados financieros forzaría a la compañía a reducir una parte sustancial de sus portafolio de crédito al consumidor.

No hay burbuja crediticia a la vista. Según el análisis de la entidad, el crédito en general no se ha expandido a un ritmo anormal en meses recientes. Para mayo, el crédito bancario total se expandía en Chile al 9,4% anualizado en términos ajustados a la inflación, por debajo de la expansión promedio de otras naciones de América Latina, y en contraste con el ciclo anterior. Esto no es de sorprender, dado que la penetración total del crédito (al sector privado) es cercana al 77% del PIB chileno, en contraste con el 46,9% en Brasil y los niveles, a penas por encima del 10%, en Argentina y México.

El crédito al consumo creció a un ritmo más rápido que el crédito total en el cuarto trimestre 2010 y el primer trimestre 2011, pero no a niveles insustentables. El crédito al consumo se han expandido a un ritmo sustancialmente más bajo que el que comportaba en el periodo 2002-2007. Asimismo, un análisis realizado por el banco central en el Reporte de Estabilidad Financiera muestra que el crédito al consumo ha estado creciendo por debajo de la tendencia.

El análisis señala que la deuda total de los hogares y los niveles de endeudamiento de hecho han caído desde el cuarto trimestre 2008. Los niveles totales de deuda son altos dentro de América Latina. El endeudamiento a largo plazo representó alrededor de 11% de los ingresos discrecionales en el primer trimestre, de acuerdo con el Reporte de Estabilidad Financiera, y ha mostrado mejoría desde 2009. En sincronía con esta perspectiva, en el sector bancario el porcentaje de créditos de consumo morosos se encuentra a niveles muy bajos, pero la fuerte expansión de los préstamos de tarjeta de crédito sigue siendo una preocupación.

Los niveles de endeudamiento de los hogares, particularmente de los hogares de bajos ingresos, no han cambiado desde la crisis de 2008, de acuerdo al presidente del banco central José De Gregorio. De acuerdo con la encuesta financiera a los hogares de 2008, el promedio de endeudamiento a largo plazo de los deciles del 1 al 5 de la distribución de ingresos fue de 6,9%, mientras que el de los deciles del 9 al 10 fue de 12,7%, para un total de 10,1%. El porcentaje de hogares en riesgo financiero fue de 4,4% en 2007 y 4,2% en 2008. En su presentación de la revisión de política monetaria y el Reporte de Estabilidad Financiera, De Gregorio mencionó que el porcentaje de hogares en riesgo financiero se mantuvo cercano al 4% después de la crisis.

Las consecuencias macro serán mínimas. Un canal de transmisión de los problemas sería si las instituciones financieras tuvieran una exposición sustancial a La Polar. Sin embargo, consideramos que la exposición es baja. En mayo de este año, 0,21% de los activos de fondos de pensión eran acciones de La Polar, y 0,24% eran bonos.

No esperamos cambios sustanciales en las tasas de expansión del crédito. Una desaceleración en las tasas de crecimiento crediticio podría resultar de los cambios en las políticas crediticias de los bancos o el sector de ventas minoristas, y/o de cambios en las políticas regulatorias. Aunque resulta natural pensar que, desde una perspectiva macro, el efecto de un evento de esta naturaleza tendría algo de impacto sobre estas políticas, en nuestra opinión es demasiado pronto para asegurarlo.

Sin implicaciones sustanciales para la política monetaria. No consideramos que este caso tendrá implicaciones sustanciales para la política monetaria. Sin embargo, dado que, si es que existen riesgos, éstos implicarían menores tasas de crecimiento crediticio en un futuro, esta situación apoya, en vez de contradecir, nuestra predicción de una pausa en julio. Dicha proyección va en contra del consenso, que prevé una escalada de 25 puntos base.