La Paz, Xinhua. El gobierno del presidente de Bolivia, Evo Morales, activó este miércoles un impuesto a la compra de dólares que deberán saldar los bancos y entidades financieras, en una acción destinada a generar unos US$20 millones adicionales a las arcas fiscales del país.

El gabinete de ministros aprobó este miércoles el Decreto Supremo 1423, que reglamenta y pone en vigencia el Impuesto a la Venta de Moneda Extranjera (IVME), que también pretende profundizar la política de bolivianización y dejar la influencia del dólar, hasta ahora un indicador clave en los índices inflacionarios.

El ministro de Economía, Luis Arce, explicó que el decreto ratifica la norma que establece el cobro de 0,70% sobre el precio de venta de moneda extranjera para las entidades bancarias y 0,35% para las Casas de Cambio.

Los bancos deberán pagar el impuesto del 0,70% por cada operación gravada. Por ejemplo, si un cliente compra US$100, las entidades cancelarán un tributo de 0,70% o 0,7 centavos de dólar. En moneda nacional 0,7 centavos de dólar equivale a 4,87 bolivianos por cada 696 bolivianos (US$100).

Por cada US$1.000 que venda un banco pagará US$7 de impuesto (48,72 bolivianos). En el caso de las Casas de Cambio, el monto a pagar ascenderá a US$3,5.

Arce aclaró que el impuesto no se cargará al bolsillo de los bolivianos porque será asumido por los bancos, y la ciudadanía seguirá pagando al tipo de cambio oficial. Las entidades bancarias que incumplan esta medida serán sancionadas.

La norma también dispone que el Banco Central de Bolivia (BCB) podrá vender dólares, a través de la ventanilla al público y para el efecto podrá contratar instituciones financieras.

Pero la nueva disposición gubernamental provocó incertidumbre y polémica en los ámbitos empresariales, de negocios y entidades financieras.

Los empresarios consideran que afectará al sector exportador, se ampliará el mercado informal, los bancos dejarán de comercializar dólares y se generará un mayor lavado de dinero.

Pero el ministro Arce desestimó estos señalamientos, que juzgó de conjeturas. Detalló que no hay margen para que este gravamen sea transferido al público.

Tampoco se puede anticipar la ampliación del mercado informal, cuando ya dejará de ser negocio para el librecambista porque es el más afectado. Rechazó además que se afecte a los exportadores tomando en cuenta que al traer la moneda extranjera al país cuando lo cambie no tendrá que pagar ningún impuesto.

En cuanto al lavado de dinero, explicó que nada tiene que ver con este tema, pues existen normativas que controlan estos ilícitos. Según Arce los bancos continuarán vendiendo dólares porque seguirá significando una millonaria ganancia.

El IVME forma parte del proyecto de Ley de Modificaciones al Presupuesto General del Estado (PGE) que presentó el Ministerio de Economía a la Asamblea Legislativa Plurinacional que cumplió con su sanción.

La medida impositiva se aplicará sólo cuando una entidad bancaria o casa de cambio venda dólares y no cuando se compre.

Arce explicó que se trata de una forma de redistribuir los ingresos del Estado, al precisar que las utilidades que generaron las entidades financieras, por la venta de monedas extranjeras en 2011, alcanzaron los 575 millones de bolivianos (82,6 millones de dólares).

El dólar estadunidense dejó de ser en los últimos seis años el indicador fundamental de las transacciones financieras y de la influencia en la macroeconomía en Bolivia como consecuencia de la política de "bolivianización" que ejecutan el Ejecutivo y el Banco Central bolivianos.

Luego de décadas de hegemonía del dólar, Bolivia logró imponer su moneda en un promedio del 75% en todas las operaciones bancarias debido a su política denominada "bolivianización" que busca dejar la dependencia externa, elevar la soberanía y enfrentar la inflación importada.

Como no sucedió en la historia de la economía y finanzas de Bolivia, el BCB posibilitó la caída en 33 oportunidades del dólar estadunidense para fortalecer el peso boliviano, enfrentar la inflación y mantener la estabilidad financiera.

Desde 2006, cuando Morales asumió la presidencia, a agosto último, la moneda estadunidense bajó de 8,08 bolivianos por cada dólar a 6,96 bolivianos, una baja de 1,12 bolivianos o 16 por ciento.

La última apreciación del boliviano se registró el 2 de noviembre último. La divisa estadunidense se cotiza en 6,96 bolivianos para la venta y en 6,86 bolivianos para la compra.