La Paz. La inflación en Bolivia cerró 2017 con 2,71%, tasa inferior al 5,03% proyectado por el gobierno y el Banco Central de Bolivia (BCB), además fue el segundo registro más bajo de la última década, informó el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Para el gobierno y analistas bolivianos, esta tasa de inflación es positiva y se debe a varios factores, los cuales fueron explicados por el economista y ex funcionario del BCB, Luis Ballivián, y por el viceministro de Tesoro y Crédito Público del Ministerio de Economía, Sergio Cusicanqui, ambos en entrevista con Xinhua.

"Una inflación baja promueve el uso eficiente de los recursos productivos, disminuye la incertidumbre. Una baja inflación incentiva la inversión. Este indicador registrado en Bolivia se dio porque se manejaron acciones de contención que mantuvieron estable la inflación", afirmó Ballivián.

Por su parte, Cusicanqui manifestó, en contacto telefónico, que el gobierno implementó una política expansiva fuerte para apoyar el crecimiento económico y con la política cambiaria fija mantuvo el tipo de cambio del dólar para evitar una presión inflacionaria en la gestión 2017.

"Estos elementos han logrado mantener la estabilidad en líneas generales como la inflación y el crecimiento", explicó Cusicanqui.

El nivel de inflación registrado el año pasado es el más bajo desde 2009, cuando alcanzó el 0,30%.

De acuerdo con datos del INE, el Indice de Precios al Consumidor (IPC) registró en diciembre una variación porcentual positiva de 0,34% respecto a noviembre y un acumulado en 2017 de 2,71%.

El nivel de inflación registrado el año pasado es el más bajo desde 2009, cuando alcanzó el 0,30%, señaló el historial de la oficina estatal.

Ballivián aseveró que si bien este dato de la inflación muestra una estabilidad de precios tiene una correlación con una menor circulación de dinero en la economía y la baja demanda de bienes y servicios.

Según el análisis de Ballivián, una inflación baja promueve el uso eficiente de los recursos productivos.

"Por el contrario, cuando la inflación es alta una parte del tiempo de los individuos y una parte de los recursos de la economía se invierten en la búsqueda de mecanismos para defenderse de la inflación", explicó.

Asimismo, el economista sostuvo que una baja inflación incentiva la inversión porque, según dijo, las decisiones económicas más importantes que toman los individuos y las empresas son, usualmente, decisiones de largo plazo.

"Una inflación baja y estable es un indicador de estabilidad macroeconómica que contribuye a que las personas y las empresas tomen decisiones de inversión con confianza", aseveró.

Por su parte, Cusicanqui manifestó que la baja inflación del año pasado se debe a buenos índices de cosecha agrícola, lo que generó un ambiente de certidumbre en el mantenimiento del poder adquisitivo de la moneda boliviana y las políticas de contención que enfrentaron presiones inflacionarias.

"Estos resultados de la tasa de inflación en Bolivia se da en función de que los precios del mercado interno están estabilizados. Además, se debe tomar en cuenta que en el año 2017 se tuvieron tres registros mensuales negativos", precisó el viceministro.

Ratificó que, así como el año pasado, en la gestión 2018 se mantendrán las políticas expansivas para disipar la amenaza de crisis, sostener el crecimiento económico, controlar la inflación y principalmente fortalecer la estabilidad.

Asimismo, anunció el reforzamiento de la credibilidad y fortaleza del sistema financiero.

El gobierno boliviano proyectó un crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) de 4,7% y una inflación de 4,49% para este año, ambos contemplados en el Presupuesto General del Estado 2018.