La Paz. El Banco Central de Bolivia (BCB) descartó una devaluación de la moneda boliviana y reforzó medidas para mantener fijo el tipo de cambio frente al dólar, garantizar la estabilidad y evitar escaladas inflacionarias.

La decisión fue anunciada este lunes por el presidente del BCB, Pablo Ramos, durante la presentación del Informe de Estabilidad Financiera (IEF) a la Asociación de Bancos Privados (Asoban), Colegios de Economistas y distintas universidades del sistema, posición que fue ratificada este martes en una entrevista con la radio estatal.

Según Ramos, los países que devaluaron su moneda con relación al dólar, enfrentaron situaciones inestables que afectaron costos y precios, lo cual provocó que se perjudiquen, en lugar de ganar competitividad económica.

"Pese a los desajustes de Argentina y Estados Unidos, nuestra economía no está sobrevaluada, no estamos desalineados, tenemos un tipo de cambio real con ciertas ventajas, por lo tanto, no tenemos necesidad de devaluar", explicó.

Por su parte, los economistas Luis Ballivián y Oscar Heredia dijeron, en entrevista a Xinhua, que la medida del BCB es "tranquilizadora", en momentos en que la economía internacional sufre un comportamiento inestable que afecta a países vecinos y principales socios comerciales de Bolivia, como el caso de Argentina y Brasil.

Ballivián, quien fue funcionario del BCB, recordó que los socios comerciales principales de Bolivia son, sin duda, Brasil y Argentina, por la venta de gas natural que concentra el 34% de las exportaciones totales.

El presidente del BCB manifestó que la economía boliviana no resultó afectada severamente por el comportamiento internacional de 2017, y tampoco prevé esos "arrebatos" para este año.

"Si esos países tienen problemas económicos compran menos gas y hasta se generan algunos retrasos en los pagos, por tanto, afectan al país", agregó.

Consideró importante que el gobierno y el BCB cuiden que la economía se mantenga estable como lo han hecho en la última década, sin las "traumáticas devaluaciones" que tienen costos para la población en general.

En tanto, Heredia, profesor de la estatal Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), señaló que el BCB ha logrado contrarrestar efectos externos con solvencia y mantener fija la cotización del dólar respecto al boliviano.

"Aunque este accionar significa afectar las reservas internacionales, porque se debe apelar a esos recursos para sostener la presión externa. Una devaluación de la moneda boliviana implicaría sin duda una escalada inflacionaria", agregó.

El presidente del BCB manifestó que la economía boliviana no resultó afectada severamente por el comportamiento internacional de 2017, y tampoco prevé esos "arrebatos" para este año.

Afirmó que Bolivia mantendrá la estabilidad económica, al tomar en cuenta que este factor es conveniente a los intereses del país, de las empresas y de las familias.

La última apreciación del boliviano se registró el 2 de noviembre de 2011.

Desde entonces hasta la fecha (mayo de 2018), el dólar se cotiza en 6,96 bolivianos a la venta y 6,86 bolivianos a la compra.

En la década de los 80 y 90 del siglo pasado la economía boliviana se encontraba prácticamente dolarizada.

Las operaciones financieras en la banca se desarrollaban en un 90% en dólares.

Una devaluación de la moneda generaba escaladas inflacionarias, incluso hiperinflacionarias.

Además, la compra y venta de la mayoría de los artículos, las captaciones del sistema financiero nacional y el pago de salarios, los alquileres y anticréticos giraban en torno a la moneda estadounidense y los librecambistas abundaban en las calles de todo el país.

Esta situación en la última década en Bolivia se revirtió, pues según el economista Ballivián, la política de "bolivianización" ha permitido cambiar el escenario y fortalecer el boliviano, que actualmente tiene una influencia en un 90% en las transacciones financieras respecto del dólar.