El gobierno se fijó un plazo de cinco años para industrializar el país, en el marco del nuevo modelo económico plurinacional, periodo en el cual pretende invertir US$17.000 millones, anunció el vicepresidente Álvaro García Linera.

La autoridad, en una entrevista con radio Patria Nueva, informó que este proceso es complejo porque parte de la aprobación y diseño de los proyectos, la ingeniería, instalación y prueba de los equipos demora hasta cinco años como mínimo.

Sin embargo, señaló que esta tarea es la única manera de que Bolivia salga del ciclo de pobreza en el que vivió los últimos años y transitar hacia un país de mediano desarrollo.

“Tenemos que hacer todo el esfuerzo porque de eso depende  nuestro futuro y así romper con 500 años de ser productores de materias primas, pasar a ser un país industrializado, que significa contar con  más ingresos, capacidad productiva, lo que se traducirá en escuelas, hospitales, mejores salarios”, agregó.

Iniciativas. En ese marco, a través de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH), hasta 2015 se encararán seis megaproyectos, incluidas dos plantas separadoras de líquidos (US$250 millones de inversión y US$150 millones, respectivamente), una nueva refinería, una planta para fabricar urea (US$700 millones), otra de petrocasas (US$70 millones)  y una para convertir gas a diesel (US$670 millones).

En el sector eléctrico, García anunció el impulso al proyecto de generación hidroeléctrica del Bala con US$2.500 millones de inversión.

Para este emprendimiento ya se encargó el estudio de factibilidad, pero se lo verá funcionando el 2022. También se encarará un proyecto de generación termoeléctrica con una inversión de US$150 millones en el Chaco, que estará concluido el 2012.

Con el proyecto Misicuni, dijo, se generará energía hidroeléctrica con una inversión de US$114 millones (se lo entregará el 2013) y con Cachuela Esperanza se apuesta a exportar energía. Si el 2011 se consiguen mercados e inversión, la primera fase de este proyecto estará lista el 2017, explicó.

En el sector minero, la esperanza de la industrialización es la explotación de hierro y producción de acero con una inversión de US$2.100 millones por parte de Jindal.

En Huanuni se construirá un nuevo ingenio que permitirá aumentar la producción de 1.200 toneladas a 3.000 toneladas de estaño y plata. Se invertirán US$50 millones y el emprendimiento estará listo el 2013.

Además, se construirán dos plantas hidrometalúrgicas para darle valor agregado al zinc y extraer zinc metálico con una inversión de US$500 millones, cada una, hasta 2013. En Vinto se levantará un nuevo horno de  fundición que demanda una inversión de US$25 millones y estará listo el 2012, señaló.