Tokio. Bolivia evaluará esta semana el apetito del mercado con su primer bono soberano internacional en 90 años, en un intento por convencer a los inversores del fuerte potencial de crecimiento y disipar la imagen de hostilidad del país al capital extranjero.

Funcionarios del gobierno viajarán a Suiza, Los Angeles, Lima y Boston esta semana en una gira promocional, relanzando un proceso que estuvo en pausa tras el anuncio realizado inicialmente en marzo y en el que Goldman Sachs y Bank of America Merrill Lynch fueron convocados para evaluar el ambiente para una venta de bonos por US$500 millones.

"Consideramos que este es el mejor momento para ponernos en el mapa financiero", dijo Luis Arce, ministro de Hacienda del país, durante la reciente reunión del Fondo Monetario Internacional en Tokio.

"Antes, nadie quería darnos crédito, pero las cosas han cambiado. Ahora tenemos solvencia y fundamentos atractivos para los inversores internacionales", agregó.

Aunque sigue siendo el país más pobre de América del Sur, la economía de Bolivia ha crecido a un ritmo promedio de un 4,7% durante los últimos siete años, gracias a los avances en la minería del litio, el oro y en el gas natural por el aumento en los precios de las materias primas.

Pero hasta ahora, la nación andina había sido ignorada por largo tiempo por inversores foráneos, inquietos por las intenciones del presidente Evo Morales sobre en tema de las nacionalizaciones, siguiendo medidas similares de Argentina y de otros países latinoamericanos por arrebatar empresas de sus dueños extranjeros.

Desde su llegada a la presidencia, el 2005, Morales ha puesto bajo control del Estado compañías de hidrocarburos, telecomunicaciones y fundidoras. La expropiación más reciente fue a una subsidiaria local de la compañía española de electricidad Red Eléctrica en mayo, lo que provocó la ira del gobierno español.

Arce insiste, sin embargo, en que su Gobierno sólo nacionaliza compañías que se vendieron a firmas privadas por administraciones anteriores, como parte de una política económica de redistribución que el ministro afirma ha sacado a cientos de miles de personas de la pobreza.

El producto interno bruto per cápita de Bolivia se duplicó entre el 2005 y el 2011, mientras que el número de personas que viven con menos de 1 dólar al día cayó desde un 38% a poco más de un 24% en el mismo período.

Los depósitos bancarios, en tanto, se cuadruplicaron a US$12.000 millones. Cuatro quintos de las cuentas contienen menos de US$500 millones señal de que el dinero está llegando hasta los miembros más pobres de la sociedad.

"Creemos que una mejor redistribución de la riqueza promueve un crecimiento acelerado", dijo Arce. "Abandonamos una economía basada en el mercado en el 2006".

Sin embargo, los inversores extranjeros no han mostrado temor por el mayor rol del Estado en la economía. La inversión extranjera directa se elevó desde la cifra negativa de US$291 millones en el 2005 -poco antes de la llegada de Morales a la presidencia- a US$859 millones en el 2011.

La deuda pública del país equivale a un 31% del PIB en comparación con el 65% que muestra Brasil. El valor de sus reservas internacionales supera los US$13.000 millones, o 50% del PIB del país, un incremento de siete veces en los siete años de Gobierno de Morales.

Arce asegura que si el país emite bonos soberanos, la recaudación se utilizará para invertir en minería y electricidad, no para cubrir deuda país.

Las agencias calificadoras de crédito han tomado nota de estos avances. Este año, tanto Fitch Ratings como Standard and Poor's mejoraron sus calificaciones de Bolivia a BB- desde B- en el 2004. Moody's, por su parte, elevó la recomendación del país a Ba3 desde B3 el 2003.

Fitch Ratings recomendó a Bolivia entre los países andinos calificados de especulativos, basándose en su máximo espacio fiscal -obtenido gracias al bajo endeudamiento del Gobierno- y dijo que sus reducidas necesidades de financiamiento externo le permiten soportar caídas temporales en los precios de las materias primas.

"El progreso en factores estructurales como la fortaleza institucional, niveles de ingreso, integración de comercio internacional, competitividad y una mayor inversión son claves para seguir realizando avances en la escala de recomendaciones", afirmó Erich Arispe, director de Grupo Soberano de Fitch.