Tokio. Las bolsas de Asia avanzaban este miércoles a pesar de otra serie de datos económicos chinos decepcionantes, ya que los inversores se centraban en la esperanza de que Pekín ofrecerá un mayor estímulo para evitar una desaceleración más aguda en la segunda mayor economía del mundo.

El índice MSCI de acciones asiáticas fuera de Japón operaba lejos de los máximos de la sesión pero aún subía un 0,3%.

La producción fabril de China creció un 5,9% en abril respecto al mismo mes del año pasado, menos que lo esperado, lo que aumentó las apuestas de que el Gobierno tendrá que redoblar sus esfuerzos para apuntalar a la economía.

La inversión en activos fijos y las ventas minoristas también incumplieron las expectativas.

"Esperamos que el ritmo de relajación de la política monetaria sea incrementado, o al menos mantenido, por las autoridades durante el año a fin de que se alcance el objetivo del PIB de un 7%", dijo Chester Liaw, economista de Forecast Pte en Singapur.

En Japón, el índice Nikkei de la bolsa de Tokio borró unas pérdidas iniciales y subió un 0,7%, haciendo caso omiso a una señal débil de Wall Street.

Las acciones estadounidenses cerraron a la baja el martes después de que un reciente incremento en los rendimientos de los bonos globales inquietó a los inversores, aunque los papeles borraron parte de sus pérdidas después de que los rendimientos de los bonos retrocedieron ligeramente desde máximos en seis meses.

En los mercados de divisas, el índice dólar, que sigue el desempeño del billete verde frente a seis divisas importantes, perdía un 0,1% a 94,489, arrastrado por un euro más fuerte.

La libra esterlina también se fortalecía, acercándose hacia un máximo en cinco meses que tocó en la sesión anterior luego del reporte de unos datos optimistas en el Reino Unido.

Frente a la moneda japonesa, el dólar cotizaba casi plano a 119,89 yenes, El euro añadía un 0,2% a US$1,1230.

En los mercados de materias primas, el crudo Brent de Londres subía un 0,7%, a US$67,35 el barril, tras avanzar un 3% el martes.

Los futuros del petróleo en Estados Unidos ganaban un 1 por ciento a US$61,36 el barril.