Las bolsas de Asia tocaron este lunes máximos de un mes, impulsadas por inversores que apostaron a que una reciente seguidilla de datos económicos mejores que lo esperado significan que el mundo no se dirige a una nueva recesión.

El mejor humor reinante en los mercados llegó luego de que los datos de empleo en Estados Unidos correspondientes a agosto, reportados el viernes, no fueron tan malos como algunos esperaban y alejaron temores a una segunda recesión en la mayor economía del mundo.

Algunos señalaron que el alza del 1,3% experimentada el viernes por el índice S&P 500 también ayudó a mejorar el humor de los inversores. Los mercados estadounidenses permanecerán cerrados este lunes por el feriado del Día del Trabajo.

Como de costumbre, las esperanzas de una expansión estable ayudaron a acciones sensibles al crecimiento y a las materias primas, a expensas de refugios seguros como el oro y los bonos soberanos.

El índice MSCI de acciones asiáticas no japonesas subía un 1,3%. En una señal de asentimiento a las firmes perspectivas de crecimiento, el subíndice de productos de consumo no esenciales subía un 1,6%.

La bolsa de Tokio fue la de mejor desempeño, con un alza del índice Nikkei del 2,1% y del 1,8% en el Topix. Los operadores dijeron que las compras se intensificaron luego de que el Nikkei superó su promedio de movimiento de 25 días.

Las exportadoras lideraron las subidas en Tokio. Kyocera Corp ganó un 3,88% y TDK Corp un 3,13%, en tanto Tokyo Electron Ltd subió un 3,87 %.

El cobre, un indicador clásico del estado de la actividad industrial, estaba firme y los precios en la Bolsa de Metales de Londres estaban cerca de máximos de cuatro meses.

La preferencia por el riesgo, por ahora, quitaba brillo al atractivo del dólar como refugio seguro para los inversores.

La moneda estadounidense se mantenía no muy lejos de mínimos de 15 años contra el yen, tras haberse sostenido por la cautela de los inversores ante la posible intervención de las autoridades japonesas para frenar la apreciación de su moneda.

El oro al contado, otro refugio tradicional, se negociaba estable, mientras que el petróleo, que suele beneficiarse cuando mejoran las perspectivas de crecimiento, era una anomalía.

El precio del crudo estadounidense caía hacia US$74 dólares por barril, en concordancia con el fin de la temporada veraniega en Estados Unidos que marca un pico en el consumo de gasolina.