Sao Paulo. Un fuerte incremento del crédito por parte de bancos estatales de Brasil está pesando sobre la ya tambaleante perspectiva fiscal del país, y podría comenzar a presionar las calificaciones del crédito soberano del gobierno en los próximos meses.

"Esto está creando un claro desequilibrio en el mercado, en el que los bancos (estatales) pueden expandir (el crédito) sin peligro a caer en la quiebra porque siempre tendrán al Gobierno como garantía de último recurso", dijo Rafael Guedes, subdirector de la agencia de calificación Fitch en Brasil.

Agresivos préstamos por parte del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) y otras entidades financieras públicas ayudaron a Brasil a evitar lo peor de la crisis financiera global del 2008-2009 y colocaron a la economía del país en camino a un crecimiento de más de 7% anual este año.

El crédito de Bndes y de otros bancos estatales no está reflejado en los datos fiscales oficiales de Brasil. Sin embargo, los analistas consideran ampliamente que sus carteras de crédito son respaldadas implícitamente por el gobierno brasileño, situación que en cierto modo recuerda el estatus de las firmas hipotecarias estadounidenses Fannie Mae y Freddie Mac antes de la crisis.

El Bndes y sus pares del sector público han disfrutado de carteras relativamente de alta calidad, con tasas de morosidad bastante menores al promedio del 5% a nivel nacional en julio de este año.

Dudosa posición fiscal. No obstante, los planes de las entidades de seguir expandiendo el crédito en los próximos meses podría constituir un riesgo para la cada vez más dudosa posición fiscal de Brasil, afirman agencias calificadoras de riesgo.

"Antes, esto no estaba en nuestro radar. Pero las implicaciones fiscales de seguir esta política expansionista en un país que no está en una situación cómoda (fiscalmente), eso está comenzando a preocuparnos", dijo Sebastian Briozzo, director de calificaciones soberanas para Brasil en la agencia Standard & Poor's.

Las cuentas fiscales de Brasil se han visto presionadas antes de las elecciones generales del 3 de octubre, en las que el altamente popular presidente Luiz Inácio Lula da Silva tratará de asegurar la victoria de su ex jefa de Gabinete, Dilma Rousseff.

Tanto Lula como Rousseff han remarcado la importancia de que los bancos estatales suministren créditos para proyectos de infraestructura y para la clase trabajadora de Brasil, que es su base política.

El Bndes, que financia principalmente proyectos de infraestructura y la expansión internacional de empresas locales, ha visto crecer su cartera de crédito en más de 75% en los últimos dos años, a 317.000 millones de reales (US$183.600 millones).

Eso es mucho más que el aumento general del 34,8% en préstamos totales de bancos brasileños en ese período.

Caixa Economica Federal, el mayor prestamista inmobiliario de Brasil, aumentó sus desembolsos en más de 50% en los 12 meses hasta julio.

El estatal Banco do Brasil, el mayor banco de Latinoamérica por activos, aumentó su cartera de crédito en 29% en los 12 meses hasta junio.

"El gobierno no puede continuar con esta política (expansionista)", dijo Augusto Frota Salles, economista de la consultoría RiskBank en Río de Janeiro.

Bancos privados. La expansión ya ha causado cambios fundamentales en la forma en que se otorga el crédito en Brasil.

Los bancos estatales fueron responsables del 42,2% del mercado del crédito de Brasil en julio, más que el 34,4% de septiembre del 2008, cuando el colapso de Lehman Brothers desató la crisis global.

El Bndes solo es ahora el responsable por 21% del financiamiento total en Brasil. En el 2009, otorgó préstamos por cerca de US$75.000 millones, casi el doble que el Banco Mundial en ese período.

"Esto está creando un claro desequilibrio en el mercado, en el que los bancos (estatales) pueden expandir (el crédito) sin peligro a caer en la quiebra porque siempre tendrán al gobierno como garantía de último recurso", dijo Rafael Guedes, subdirector de la agencia de calificación Fitch en Brasil.

En los últimos 12 meses, el Tesoro de Brasil ha gastado casi 200.000 millones de reales en la inyección de fondos en los bancos Caixa Economica Federal y Bndes.

Mientras tanto, algunos funcionarios de bancos estatales afirman que no tienen intenciones de desacelerar el desembolso de préstamos en el corto plazo.

Después de que Caixa Economica Federal recibió una nueva inyección de capital a través de acciones de la petrolera estatal brasileña Petrobras la semana pasada, el presidente ejecutivo de la entidad, Márcio Percival, dijo a Reuters que se estaba trabajando en una mayor expansión.

"Estamos listos para aumentar al doble nuestra cartera", aseguró.