La política de endeudamiento público en Colombia, para financiar parte del Presupuesto de la Nación, continúa siendo una de las medidas fiscales más activas en la gestión del presidente Hugo Chávez.

Durante el pasado ejercicio económico, la colocación de bonos de la República, así como de Letras del Tesoro, financió 16% del presupuesto, al emitirse un total de 31.303 millones de bolívares fuertes (US$7.200 millones), según cifras suministradas por el Ministerio de Planificación y Finanzas.

La oferta de papeles del Estado en 2010 se centró en la colocación del Bono Soberano Internacional Amortizable 2022 por US$3.000 millones, ejecutada en el mes de agosto y en la emisión especial de Bonos de la Deuda Pública por 2.228 millones de bolívares fuertes, dirigida a cajas de ahorro, fondos de pensiones y jubilaciones y para otras instituciones públicas.

Esto sin contar con las emisiones de Petróleos de Venezuela que durante el año pasado ofertó US$3.000 millones en un bono amortizable con fecha de vencimiento en 2017.

Esta colocación no forma parte de las distintas fuentes de financiamiento del presupuesto, pero los ingresos obtenidos por este concepto fueron, en gran medida, utilizados para financiar el gasto corriente.

Pudiera ser más. La firma Ecoanalítica señaló en recientes informes que el Ejecutivo ha recurrido a una política de endeudamiento interno y externo bastante agresiva para estabilizar el mercado permuta, pero que podría tener otro objetivo.

"Con este mecanismo se busca evitar una reducción significativa de los recursos disponibles en caja. Muchos analistas dudan de si efectivamente el Gobierno tiene dinero en fondos extra presupuestarios. Creemos que sí existen estos recursos. Ahora, el presidente Chávez necesita obtener la mayor cantidad de dinero que pueda, ya que para él y su gobierno el escenario futuro es incierto. Su objetivo es la seguridad financiera, lo importante es tener los recursos allí, siempre a la mano", destacó en un reporte.

Otros analistas advierten que gracias a que el gobierno recurre a fuentes no ortodoxas para aumentar el ingreso, el ritmo del endeudamiento no es mayor. Al cierre de agosto de 2010, los fondos extraordinarios eran de 76.700 millones de bolívares fuertes (US$17.800 millones).

No obstante, consideran que la velocidad con la que crece la deuda es preocupante y sus efectos se sentirán en el futuro, cuando el dinero que podría ir a gasto en salud o educación tendrá que destinarse a pagar capital e intereses.

Señalan que en la medida en que aumenta la factura a cancelar por la deuda en moneda local, el Gobierno tiene un incentivo para devaluar la moneda, ya que al obtener más bolívares por los petrodólares, disminuye el peso de estos compromisos.

En 2010 se prevé un déficit financiero del Gobierno de 3,7% del Producto Interno Bruto. Según cálculos de Ecoanalítica se espera un leve incremento en 2011 hasta alcanzar 4,1% del PIB.

"Este deterioro de la gestión fiscal del gobierno coincide con una política de endeudamiento bastante agresiva. Es importante destacar que entre los años 2004 y 2008, el servicio de la deuda pública del Gobierno central promedió US$6.300 millones, mientras que en el período 2009-2013 se ubica en US$11.300 millones. En otras palabras, ese incremento de gasto que proyectamos, en parte, estará sustentado en mayor deuda".

Menos petróleo

Las cifras del despacho de las finanzas públicas revelan que los ingresos petroleros cerraron 2010 en 60.823 millones de bolívares fuertes, lo que significó un aumento de 14% con respecto a 2009. No obstante, la proporción de la renta petrolera disminuyó en el ejercicio económico anterior al pasar de 28,5% en 2009 a 26,2% en 2010.

Analistas han señalado que a pesar del alza de los precios del crudo, se observa una menor producción petrolera, lo que podría estar afectando la entrega de recursos al Fisco.

La relación dentro del presupuesto de la renta no petrolera, en cambio, pasó de 44,63% en 2009 a 45,42% en 2010, al finalizar en 104.536 millones de bolívares fuertes, lo que refleja la necesidad del Gobierno de sustentar los ingresos en los impuestos internos.