Río de Janeiro. Con 27,3 millones de personas entre 18 y 25 años de edad, Brasil es el país de todo el hemisferio sur con más población joven, 20%, la cual está fuera del mercado laboral y tampoco está calificada para realizar algún oficio, según un estudio de la estatal Universidad de Río de Janeiro.

Son 5,3 millones de jóvenes brasileños los que permanecen sin estudios, sin trabajo y sin perspectivas de buscarlo. Una cantidad más que suficiente para poblar un país como Dinamarca, y que contradice la prosperidad económica de Brasil, que cifraba en 7,5% el crecimiento del país en el momento en el que se realizó la investigación.

Las razones que empujaron a María Gonzalves a abandonar la escuela se derivan de su embarazo.

Con 20 años de edad, María vive con su novio en Pavuna, un distrito humilde de la ciudad de Sao Paulo, la más poblada de Brasil y de América del Sur.

La pareja cuenta con un presupuesto de 1.000 reales mensuales (US$493 dólares) gracias al salario que Jorge Abrantes gana como fontanero.

"Sé que en los próximos dos años voy a tener que quedarme en casa cuidando a mi hijo; afortunadamente, mis padres me ayudarán", afirma Gonzalves.

Los dos jóvenes no buscaron tener un niño, más bien fue una sorpresa que les obligó a cambiar los planes. Ahora, incluso, plantean casarse "por el bebé".

La historia de María no es un caso aislado. La investigación realizada por la Universidad estatal de Río de Janeiro basada en un censo realizado en 2010 muestra que la cantidad de mujeres que se quedan en casa, 3,5 millones, duplica a la de los hombres, con 1,8 millones de chicos inactivos.

La maternidad suele ser uno de los factores que explica esta realidad, pero también la falta de motivación para estudiar.

"La escuela no consigue atraer a los chavales, de forma que abandonan las clases. En consecuencia, para ellos integrarse en el mercado laboral cada vez resulta más difícil", explicó Adalberto Cardoso, profesor y coordinador del estudio.

A pesar de que según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) la cantidad de hijos por mujer disminuyó de 2,38 a 1,9 en 10 años, los centros especializados denuncian la falta de políticas de planificación familiar y la ausencia de estructuras de apoyo para ayudar a las madres jóvenes a cuidar de los niños.

El Instituto de Estudios de Género de la Universidad Federal Fluminense, con base en un estudio, reivindicó la importancia de contar con una potente red de guarderías públicas para evitar que la madre tenga que abandonar necesariamente su formación académica al ocuparse del bebé.

Aunque en los últimos años se han producido mejoras, el instituto considera que la oferta es aún deficiente, en relación a la demanda real.

En 2011 los centros de día habilitados facilitaban sus servicios a 21% del total de bebés y niños de meses a tres años de edad.

La escasez de recursos también es determinante en los resultados de la investigación, ya que entre la población más humilde, con una renta per cápita de 77,75 reales (unos US$38,37 dólares), casi la mitad de los jóvenes (46,2%) se encuentran en esta situación de exclusión social.

"Los jóvenes que se quedan fuera tienen una formación escasa. Tanto que al abandonar la escuela el mercado de trabajo, aunque esté en plena forma, no les absorbe. Como resultado ellos desisten y son los pobres los más afectados", concluyó Cardoso.

En la investigación llama la atención el hecho de que la juventud no sólo se educa a partir del modelo tradicional de escuela.

El conocimiento popular y comunitario juega un papel fundamental como parte de esa educación informal que integra a diferentes colectivos y que posee una gran influencia en el desarrollo personal.

Por su parte, la baja calificación de esta gran cantidad de jóvenes acentúa un mal de sobra conocido para Brasil, la desigualdad.

Una muestra de ello es la situación paradójicamente favorable que viven los universitarios.

De cada 10 brasileños con diploma universitario, nueve están empleados, según el estudio "Un vistazo sobre la educación" de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

De igual forma el salario recibido se cuadruplica para aquellos que han pasado por la facultad, en comparación con los jóvenes que no concluyeron la formación secundaria.

Dentro de las fronteras brasileñas conviven 191 millones de personas, de las cuales cerca de 51% es afrodescendiente y se describe como negra o mestiza.

Sólo 2,2% de esos jóvenes van a la universidad, según el IBGE.