Sao Paulo/ Brasilia. El Banco Central de Brasil podría estar más cerca de elevar la tasa de interés luego de que datos divulgados este miércoles mostraron que la tasa de inflación anual alcanzó máximos de dos años y el crédito sigue aumentando.

El referencial Indice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) llegó a un 6,04% en los 12 meses hasta mediados de enero, su mayor nivel desde mediados de diciembre del 2008 y mucho más arriba del centro de meta del gobierno, de un 4,5% anual, con una tolerancia de dos puntos porcentuales para arriba o para abajo.

Un salto en los precios de los alimentos contribuyó en la escalada del índice IPCA-15, reflejando una tendencia en las tasas inflacionarias en todo el mundo.

Los precios fueron inflados por el abundante crédito el año pasado. Datos del Banco Central divulgados este miércoles mostraron que los préstamos en circulación en el sistema brasileño se dispararon un 20,5% en el 2010 frente al año anterior.

"La política monetaria necesita endurecerse más en el corto plazo. No hay nada más que hacer", dijo Flavio Serrano, economista del Espirito Santo Investment Bank en Sao Paulo.

La inflación podría subir hasta cerca de un 6,5% anual, el techo de la meta, antes de bajar, agregó Serrano, y a un nivel mayor que un 4,5% anual a final de año.

La semana pasada el Banco Central aumentó la tasa de interés referencial, Selic, a un 11,25% desde un 10,75%, en el primer aumento de la tasa desde julio del 2010.

Riesgos cambiarios. Pero la autoridad monetaria no puede simplemente subir la tasa de interés de Brasil, que ya es una de las más altas del mundo, sin fortalecer a la moneda aún más.

El real se apreció un 4,6% frente al dólar el año pasado y un 34% en el 2009, mientras los inversores colocaron dinero en Brasil en busca de mayores rendimientos.

El gobierno de Brasil ha intentado varios métodos para enfriar el crédito y frenar a la moneda, como aumentar los requerimientos de reservas de los bancos y vender derivados cambiarios.

El Gobierno de Dilma Rousseff, en el poder desde hace menos de un mes, prometió recortes presupuestarios sustanciales para enfriar a la creciente economía, que probablemente se expandió cerca de un 7% el año pasado y podría crecer un 4,5% este año.