Brasilia. Brasil anunció este jueves alzas tributarias que apuntan a proteger su industria automotriz del incremento de las importaciones, en una nueva medida para contrarrestar los efectos de su apreciada moneda.

Las iniciativas tendrán como efecto elevar en un 30% el costo de importar un vehículo a la mayor economía de América Latina, dijo el ministro de Ciencia y Tecnología, Aloizio Mercadante, a la prensa en Brasilia.

El alza en el impuesto IPI brasileño a los bienes industriales no se aplicará a las automotrices cuyos vehículos tengan al menos un 65% de su contenido producido a nivel doméstico e invertido en investigación y desarrollo local, dijo el ministro de Hacienda, Guido Mantega.

La industria manufacturera ha sido golpeada por la sobrevaluación del real y ha pedido protección a la presidenta Dilma Rousseff, que asumió el 1 de enero.

La medida surge casi seis semanas después de que el gobierno garantizó más de US$25.000 millones en nuevo financiamiento y beneficios tributarios a las fábricas locales en problemas por el alza del real y la desaceleración económica en Brasil y el extranjero.

El esperado plan, conocido como "Brasil Más Grande", apunta a abordar los problemas que enfrentan las manufactureras, cuando sus ganancias y su producción se hunden.

El auge del mercado del automóvil brasileño ha sido clave para las mayores automotrices del mundo en los últimos años, entre ellas la italiana Fiat SpA, la alemana Volkswagen AG y la estadounidenses General Motors Co y Ford Motor Co.

Las automotrices en Brasil han reducido su producción en el último tiempo debido a un alza de los inventarios y señales de una demanda que se enfría tras un primer semestre de acelerada actividad.

La producción y las ventas de autos en el país subieron con fuerza en agosto, pero ese ritmo es improbable de sostener mientras la economía se enfría y las empresas detienen sus líneas de producción.

El gobierno de Brasil impuso barreras no arancelarias sobre las importaciones de autos en mayo, en un intento por proteger su industria doméstica.

También elevó sus aranceles y reforzó sus controles de aduanas para otros bienes este año para desacelerar una ola de importaciones de China.