Río de Janeiro. El Gobierno brasileño considera que un posible fracaso del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, siglas en inglés) si finalmente Estados Unidos sale del acuerdo podría ser no malo para el país sudamericano, ya que serviría para impulsar otros acuerdos con otros bloques.

En una rueda de prensa, Roberto Jaguaribe, presidente de la estatal Agencia de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Apex), aseguró que un posible fracaso del TPP podría acabar siendo positivo para Brasil, después de que inicialmente, el pacto debía "ser beneficioso para muchos competidores de Brasil".

Según Jaguaribe, es una incógnita la actitud que tomará el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, quien en la campaña electoral aseguró que rompería con el TPP.

"Nada de lo que Trump ha anunciado quiere decir que luego lo vaya a hacer", dijo el diplomático brasileño, para quien el futuro mandatario estadounidense es "un hombre de negocios" y una vez llegue a la Casa Blanca deberá actuar con un "gran pragmatismo", pese a su polémica campaña electoral.

El presidente de la Apex aseguró que independientemente del éxito o no del TPP, ahora es el momento "oportuno" para impulsar las negociaciones entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, que se arrastran desde hace más de dos décadas.

Sobre el acuerdo entre los dos bloques, afirmó que el principal obstáculo es el "Brexit", la salida del Reino Unido de la UE, aunque debido a ello, muchos mercados europeos "deberían entender" que los países suramericanos no son competidores, sino que representan un "espacio natural" para el bloque comunitario, por razones históricas, culturales y principalmente comerciales.

"El Mercosur ya es uno de los mayores socios comerciales de la Unión Europea", por lo que "lo más natural" sería que ambos bloques superen finalmente sus diferencias y alcancen el acuerdo que persiguen desde hace dos décadas, agregó.

Según él, el crecimiento de las exportaciones se produce en un contexto negativo en los mercados internacionales, que se vio agravado por las crisis política y económica que atraviesa el país, que han tenido un cierto impacto en la imagen de Brasil ante los mercados y los inversores globales.

"Es evidente que los mercados quieren situaciones previsibles y estabilidad" y que las coyunturas "volátiles e inesperadas los alejan" y son negativas para la imagen de un país, concluyó.