Sao Paulo. Brasil elevó este lunes por segunda vez en el mes el impuesto que cobra a extranjeros que compran bonos locales, y hizo más costoso para los inversores negociar en derivados de moneda, buscando frenar el alza del real.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, dijo que el impuesto a los extranjeros que compren bonos subió a 6% desde 4%. Además, los inversores serán forzados a pagar más en impuestos cuando negocien derivados de divisas, agregó.

El impuesto en márgenes sobre la transacción en derivados de divisas será de 6% desde un 0,38% previo, indicó Mantega.

La medida debiera ayudar a deselentar a los inversores de llevar su dinero hacia la mayor economía de América Latina.

Brasil ha aumentado su intervención en el mercado de monedas para contener la rápida apreciación del real, la que Goldman Sachs estima que es la moneda más sobrevaluada del mundo.

El real se debilitó un 0,5% a 1,6720 tras el anuncio, de acuerdo a la tasa de referencia internacional.