Sao Paulo. Los precios al consumidor en Brasil subieron más de lo esperado en marzo, llevando la tasa de inflación anual casi al tope del techo del rango meta del gobierno y presionando aún más al Banco Central para que eleve la tasa de interés.

El referencial Indice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) subió un 0,79% en marzo, lo que se compara con un avance del 0,80% en febrero, dijo este jueves el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

Eso no sólo superó el 0,7% arrojado por la mediana de las previsiones de los 17 analistas consultados por Reuters, sino también la estimación más alta de ellas, de un 0,78%.

El salto de marzo llevó la inflación en 12 meses a un elevado 6,3%, frente al 6,01% en el año hasta febrero y poco menos que el techo del rango meta oficial de un 6,5% para este año.

Las crecientes presiones inflacionarias se están convirtiendo en un gran desafío para el nuevo gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, quien trata de buscar formas de enfriar la demanda doméstica sin descarrilar a la economía.


El gobierno ha usado una mezcla de mayores tasas de interés y las llamadas medidas macroprudenciales -como limitar la capacidad de los bancos de otorgar préstamos- en su cruzada por contener la inflación, pero la demanda de los consumidores y el crecimiento del crédito siguen siendo fuertes, agregando presión sobre los precios.

Eso significa que el Banco Central de Brasil podría tener que volver a elevar la tasa de interés referencial, Selic, en su reunión de política monetaria de abril, una medida que el gobierno preferiría evitar.

Apreciación cambiaria.

La alta tasa de interés de Brasil está atrayendo una ola de capital extranjero en busca de mayores retornos, lo que ha impulsado a la moneda local a su mayor nivel frente al dólar en dos años y medio.

"El equipo económico está defendiendo el uso de medidas macroprudenciales, pero a corto plazo creo que los mercados están dudando del impacto de ellas", dijo Flavia Cattan-Naslausky, estratega de RBS Securities.

"El mercado les está diciendo que no está convencido de que estas medidas macroprudenciales funcionarán lo suficientemente pronto como para impedir la contaminación de las expectativas de inflación", agregó.

Este jueves, el real brasileño se fortalecía un 1,18% a 1,593/1,595 unidades por dólar en el mercado interbancario, un día después de que el Gobierno dio a conocer una nueva medida que apunta a contener el flujo de capitales al país.

La reacción del mercado remarcó la visión generalizada de que Brasil tiene pocas buenas alternativas para impedir que el real se fortalezca aún más.

La escalada de la moneda está provocando una serie de problemas para Brasil: las importaciones baratas están entrando al país a costa de bienes fabricados a nivel local y los exportadores están en dificultades para competir en los mercados globales.

Los precios de los alimentos y del transporte figuraron entre las categorías que más subieron en marzo. Ambos rubros han sido una preocupación global, particularmente debido al alza del petróleo por la violencia en Oriente Medio y el norte de Africa.

Brasil, la mayor economía de Latinoamérica, creció un 7,5% el año pasado en la medida en que millones de nuevos miembros de la clase media compraron automóviles por primera vez, además de adquirir electrodomésticos.

Pero esa serie de compras también impulsó la inflación y el IPCA cerró el 2010 en su mayor nivel en seis años. La inflación anual ha seguido ganando terreno desde entonces.

El Comité de Política Monetaria del Banco Central (Copom) se reunirá el 19 y 20 de abril para determinar si mueve o mantiene la tasa de interés referencial, Selic, actualmente en un 11,75%, una de las más altas del mundo.

El Banco Central ha manifestado su renuencia a elevar la tasa Selic mucho más, porque eso probablemente impulsaría una mayor valorización del real.

Las autoridades han señalado su preferencia por las llamadas medidas macroprudenciales, como el aumento del encaje bancario aplicado en diciembre.