Sao Paulo. Los precios al consumidor en Brasil se aceleraron a mediados de febrero en comparación con el mes anterior, en un nuevo desafío para los intentos del gobierno por contener la inflación al mismo tiempo que trata de impedir una mayor valorización de la moneda local.

El referencial Indice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) subió un 0,97% en el mes hasta mediados de febrero, tras un avance del 0,76% en el mes hasta mediados de enero, mostraron el martes datos de la agencia de estadísticas oficial.

Se esperaba que el índice subiera un 0,99% en el periodo analizado, según la mediana de un pronóstico de 15 economistas consultados por Reuters, cuyas previsiones fluctuaron entre 0,95% y 1,08%.

La inflación a 12 meses saltó a un 6,08%, bien sobre el centro de la meta del Gobierno de un 4,5% anual, con una tolerancia de dos puntos porcentuales hacia arriba o abajo.

Entre las categorías de consumo que impulsaron los precios destacaron los costos de la educación, que vieron un ajuste estacional que se produce todos los comienzos de año en Brasil.

Sin embargo, los precios aumentaron en casi todas las otras categorías, incluyendo alimentos, gastos personales y transporte. Los únicos precios que cayeron fueron los de ítems de casa.

Los crecientes precios al consumidor son una gran preocupación en la mayor economía de Latinoamérica debido a que el índice IPCA se ha mantenido sobre el centro de la meta del Gobierno.

En enero los consejeros del Banco Central elevaron la tasa de interés referencial, Selic, a un 11,25% desde un 10,75% y los analistas afirman que serán necesarias tasas de interés aún más altas para enfriar los precios al consumidor.

Sin embargo, mayores tasas de interés probablemente alimentarían una apreciación de la moneda que ha afectado a la industria local.

El gobierno ha aumentado el uso de otras medidas para tratar de reducir el crédito y el consumo, tales como el aumento de los requerimientos de reservas a los bancos.

Pero los analistas aseguran que la tasa de interés sigue siendo el arma más potente del Gobierno contra la inflación.

Los rendimientos de los contratos de los futuros de la tasa de interés tenían comportamientos mixtos durante los negocios de la mañana, pero aún así ya contemplaban próximas alzas de la tasa de interés.