Sao Paulo. Dilma Rousseff bien podría estar leyendo un guión de Wall Street en sus primeros días como presidenta electa de Brasil.

La izquierdista y ganadora de la segunda vuelta presidencial del domingo parece haber convertido en prioridad calmar las dudas de los inversores, dado que en sus discursos y entrevistas promete reducir impuestos, controlar los gastos del gobierno y mantener la estabilidad que ha hecho posible la bonanza económica de Brasil.

Al hacer eso, Rousseff se ha distanciado del ala más radical del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y sonó en todo sentido como la economista que es.

La próxima prueba de la presidenta electa será escoger a un jefe de Gabinete, probablemente el cargo más poderoso en Brasil después del de ella.

Muchos inversores claman por Antonio Palocci, una pieza clave en su equipo de transición y ex ministro de Hacienda, visto por Wall Street como una garantía de estabilidad.

Pero Rousseff ha capitalizado sobre esa presión como una oportunidad para mostrar que está a cargo y afirmó en una entrevista en televisión que los trabajos de bajo nivel finalmente no importan.

"Yo soy la responsable aquí. Y puedo asegurarte que quienquiera que esté en esos puestos, yo será la que garantice la estabilidad económica del país", sostuvo.

Tampoco ha mostrado interés en reformas previsionales ni laborales, que muchos inversores afirman que son necesarias para mantener la actual tasa de crecimiento económico anual de 7%.

Pero Rousseff parece dispuesta a gastar un capital político valioso para reducir la carga tributaria de Brasil, que es mayor que en casi todos los otros países de Latinoamérica, como vía para estimular el crecimiento y extender una rama de olivo a los líderes empresariales que habrían preferido a su rival opositor, José Serra.

Mientras tanto, ella se ha defendido cuidadosamente de la presión de sus partidarios más pobres para que apruebe un gran incremento del salario mínimo al decir a la prensa este miércoles que podría cambiar el modo en que se calculan dichos aumentos para aliviar el peso sobre las cuentas fiscales.