Brasilia. El gobierno de Brasil no cumplió con la fecha que se autoimpuso para entregar los detalles sobre cómo va a recortar 50.000 millones de reales (US$30.000 millones) del presupuesto de este año, arrojando dudas sobre su disciplina para aplicar tales medidas.

Altos funcionarios, incluyendo a la ministra de Planificación, Presupuesto y Gestión, Miriam Belchior, anunciaron el enorme tamaño del recorte con bombos y platillos el 9 de febrero, pero han entregado pocos detalles específicos respecto a dónde se reducirá.

Belchior afirmó que un decreto con los detalles sería publicado a más tardar el 18 de febrero.

Ahora, cuando los ministerios regatean tanto pública como privadamente para no verse afectados por las medidas de austeridad, el anuncio fue aplazado nuevamente para el lunes o martes de la próxima semana, dijo a Reuters una fuente de la presidencia.

El gobierno espera que el momento en que se realice el anuncio permita al Banco Central evaluar la información antes de que sus consejeros se reúnan el 1 y 2 de marzo para decidir si cambian o mantienen el nivel de las tasas de interés, agregó la fuente.

Los recortes apuntan a recuperar la credibilidad de Brasil en los mercados financieros, luego de que un fuerte aumento en el gasto fiscal en el año electoral 2010 hizo que el gobierno no cumpliera con su principal meta presupuestaria.

El derroche fiscal sumado a la fortaleza de la economía de Brasil y al alza del precio de los alimentos hizo que la inflación subiera a su máximo nivel en seis años en el 2010

.El problema es donde.Los precios han seguido subiendo, con la inflación de 12 meses hasta mediados de febrero en un 6,08%, casi en el máximo nivel de tolerancia de la meta del Banco Central de un 4,5% anual, más o menos dos puntos porcentuales.

Los retrasos en el detalle de los recortes presupuestarios y una carencia general de información han contribuido a que muchos inversores crean que el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff está enfrentando demasiada resistencia política para realizar los recortes antes de fin de año.

El gasto público en Brasil es manejado en su mayor parte de manera individual, ya que el presupuesto oficial es usado en general como orientación.

"El problema es cómo implementar los recortes", dijo José Francisco de Lima Goncalves, economista jefe del Banco Fator en Sao Paulo.

"El retraso es decepcionante, pero puedo vivir con eso si acaban haciendo lo que prometieron", añadió.

Rousseff espera que los recortes ayuden a tener los precios bajo control y permitan al Banco Central ser menos agresivo en sus alzas de tasas de interés en los próximos meses.

Analistas prevén que la autoridad monetaria va a elevar la tasa de interés referencial, Selic, en 50 puntos base la próxima semana, a un 11,75%.

Las razones dadas para el retraso en el plan de austeridad varían.

La fuente de la presidencia afirmó que poco después de asumir su mandato el 1 de enero, Rousseff instruyó a sus ministros a tener los recortes listos para el 28 de febrero. Pero habría adelantado el cronograma del anuncio para dar una señal positiva a los mercados en momentos en que la inflación comenzaba a empeorar, sostuvo la fuente.

Otro alto funcionario indicó que Rousseff necesitaba esperar hasta después de que el Congreso vote sobre otra medida de austeridad políticamente difícil: un modesto aumento del salario mínimo, mucho menor a lo que esperaban los sindicatos.

El Senado de Brasil votará sobre el sueldo mínimo más tarde el miércoles.