Río de Janeiro. Cada día, a primera hora de la mañana (entre las 7.30 y las 9 horas) y por la tarde (entre las 18 y las 20 horas), las principales ciudades brasileñas se convierten en una telaraña roja en las aplicaciones de tránsito de los teléfonos móviles, instrumentos imprescindibles para millones de conductores en búsqueda de las calles menos congestionadas.

Según un estudio divulgado por el economista Guilherme Vianna, de Quanta Consultoria, Brasil pierde anualmente 267.000 millones de reales (US$69.000 millones) en desplazamientos para ir y volver al trabajo, lo que representa el 4% del Producto Interior Bruto (PIB) de la novena mayor economía del mundo.

"La particularidad de las ciudades brasileñas es la estructura radial: la principal oferta de servicios y puestos de trabajo es en el centro. Es una característica histórica por la forma como se construyeron y desarrollaron las ciudades. Un caso emblemático es Río de Janeiro, donde el centro económico sigue siendo el mismo de la época colonial portuguesa", explicó Vianna a Xinhua.

Para su estudio, Vianna estudió el tránsito en las diez mayores aglomeraciones urbanas de Brasil: Saoo Paulo, Rio de Janeiro, Belo Horizonte, Brasília, Fortaleza, Salvador, Recife, Porto Alegre, Curitiba y Belém.

Río de Janeiro es la ciudad brasileña en la que las personas demoran más para llegar al trabajo: con un promedio de 49,54 minutos, superando los 45,67 minutos de Sao Paulo. La cifra no tiene en cuenta las condiciones de seguridad o de calidad.

Según el informe, cerca de 9 millones de brasileños tardan más de una hora para llegar al trabajo.

Las largas colas en las calles tienen además una vertiente social. Millones de personas se desplazan diariamente de la periferia, donde se aplica una norma no escrita que, como más lejos del trabajo se vive, más baja es la condición social.

"Hay una necesidad de planificación integral y el poder público ha sido incapaz de crear otros centros alternativos de comercio, servicios, otros polos de empleo, como sucede en Europa. Aquí se crean medidas de movilidad urbana sobre la demanda, lo cual hace que se mantenga durante generaciones el mismo problema", resaltó Vianna.

Río de Janeiro es la ciudad brasileña en la que las personas demoran más para llegar al trabajo: con un promedio de 49,54 minutos, superando los 45,67 minutos de Sao Paulo. La cifra no tiene en cuenta las condiciones de seguridad o de calidad.

"Es indiscutible que Brasil ha perdido la oportunidad de transformación urbana en los grandes eventos deportivos que organizó, como el Mundial de fútbol de 2014 o los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016. Las obras no fueron concluidas como se esperaba, las inversiones no fueron a la periferia para erradicar los problemas sociales ni de seguridad que hay", criticó el experto.

Las colas de tránsito interminables acaban convirtiéndose en ecosistemas donde se reproducen hábitos y prácticas sociales.

Uno de estos es lo que podría llamarse un deporte nacional, el flirteo. Nadie se sorprende que en los atascos en las horas punta, conductores o conductoras acaben interpelando con el vehículo que tienen al lado, con la ventana medio abierta, para lograr el número de teléfono entre sí.

Como si fuera una leyenda urbana, muchos ciudadanos tienen una cita con alguien que conocen en un atasco. Incluso, los consultores aparecen a menudo en los magazines televisivos y dan consejos sobre los flirteos diarios.

Más allá de la atracción a primera vista o de semáforos convertidos en mercados ambulantes, donde se pueden comprar desde cargadores de teléfonos a bebidas o aperitivos, los atascos suelen ser siempre peligrosos, porque es donde actúan con total impunidad los atracadores.

Atrapados y sin poder escapar, los conductores que están parados en un atasco temen a todas las motos, y principalmente, cuando hay dos pasajeros en la motocicleta.

Son miles los casos en los que, cubiertos por los cascos y circulando entre los carriles, el pasajero que va de 'paquete' en la moto asalta a un vehículo parado, mientras el conductor se encarga de sortear todos los obstáculos en su huida, en un tránsito parado que hace imposible poderlos perseguir.

Los más ricos pueden darse el lujo de utilizar vehículos blindados. Este año, está previsto que 20.000 coches a prueba de bala sean matriculados en Brasil, principal mercado mundial para este tipo de vehículos.

En 2016, el entonces gobernador de Sao Paulo y ahora candidato a la Presidencia Geraldo Alckmin, vetó un proyecto de ley, que ya había sido aprobado en el Parlamento regional, que prohibía la circulación de dos personas en una moto durante nueve horas diarias entre semana. La decisión fue vetada únicamente porque contrariaba las normas federales de circulación.