El gobierno brasileño recortará 28.000 millones de reales (unos US$14.000 millones) en su presupuesto para 2013, aunque ello no debe afectar los programas sociales ni las inversiones dirigidas a modernizar las infraestructuras del país.

Según explicó este miércoles el ministro de Hacienda, Guido Mantega, el recorte es "mínimo" y debe afectar principalmente a los ministerios de Ciudades, Defensa e Integración Nacional, aunque en ninguno de esos casos alterarán los planes de inversiones previstos.

El presupuesto, presentado a fines del año pasado por el gobierno brasileño, calcula previamente gastos por un total de 2,28 billones de reales (US$1,16 billones).

"Las inversiones son el motor de la economía nacional" y serán preservadas del recorte, que sólo reducirá los gastos de algunos despachos, dijo Mantega.

El ministro de Hacienda dijo que el programa de inversión en infraestructura, llamado Plan de Aceleración del Crecimiento (PAC), así como los gastos previstos en educación, salud, ciencia y tecnología y atención social se mantendrán como estaban previstos.

También estarán sin modificaciones los gastos presupuestados para la organización del Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, en Río de Janeiro.

Según Mantega, el corte se debe a la necesidad de adecuar el presupuesto "a la realidad" y a los menores ingresos fiscales que se esperan por el proceso de desgravación tributaria que adelanta el gobierno a fin de combatir la inflación y dotar de competitividad a algunos sectores productivos.

El titular de economía indicó que las desgravaciones supondrán este año una "renuncia fiscal" de 72.100 millones de reales (US$36.050 millones) y una "fuerte liberación" de recursos para inversión y producción, que son las "principales prioridades del gobierno".