Brasilia. El Gobierno brasileño espera que la economía crezca apenas sobre un 1% el próximo año y que la inflación continúe alta, según los lineamientos para el presupuesto de 2016, que presentó el miércoles el ministro de Planificación, Nelson Barbosa.

Así, la administración adopta estimaciones del mercado para convencer a los inversores de que aspira a metas más realistas.

Como se esperaba, el Gobierno también estableció una meta de superávit primario presupuestario equivalente al 2% del Producto Interno Bruto (PIB) para el próximo año.

Para el 2015, en tanto, el objetivo es de un superávit de 1,2%. No obstante, muchos analistas afirman que ese objetivo está fuera de alcance, dada la desaceleración económica.

El Gobierno de Dilma Rousseff busca reducir el gasto y subir los impuestos para lograr ahorros suficientes para cumplir con la meta fiscal clave y para evitar que Brasil pierda su grado de inversión.

El superávit presupuestario primario, o los ahorros antes del pago de intereses de las deudas, sirve como medida de la capacidad de un país de cumplir con sus obligaciones.

El Gobierno proyecta un crecimiento económico de un 1,3% en 2016 y revisó a la baja sus estimaciones para 2015 para una contracción de 0,9% desde un pronóstico de crecimiento de 0,8% este año.

Barbosa dijo que un real más estable y un repunte en las acciones locales apuntaban a una recuperación económica que ganaría fuerza en el último trimestre de este año.

"Estamos trabajando para adelantar la recuperación para el tercer trimestre", dijo Barbosa.

El Gobierno pronostica que en 2016 la inflación será de un 5,6%, muy por sobre el 4,5%, que es el centro del rango meta para la inflación en Brasil.

El Banco Central se ha comprometido a conducir a la inflación de regreso al centro del rango oficial, que va del 2,5 al 6,5%, para el 2016.

El Gobierno reconoció además que es probable que la inflación cierre este año en un 8,2%, superando el techo del rango por primera vez en más de una década.