En cuestión de tres meses, el dólar en Uruguay se desplomó. Tres meses que, sin embargo, transcurrieron sin grandes sobresaltos para la principal divisa en Brasil y Argentina. De esa manera, Uruguay se encareció frente a sus dos principales socios comerciales a su mayor nivel en los últimos nueve años.

Según muestran las series estadísticas elaboradas por El Observador, Uruguay se encuentra en su momento menos competitivo en precios frente a Brasil desde marzo de 2003; y en comparación con Argentina, desde agosto de 2002. Ambos registros están por debajo de su promedio histórico.

En octubre, el dólar en Uruguay cayó 5,1% en su promedio mensual, mientras que en Brasil subió 0,08% y en Argentina –el equivalente en dólares de cambiar pesos argentinos en el mercado local, que refleja la evolución del tipo de cambio paralelo en el vecino país–, subió 2,02%. De esa manera, el índice de tipo de cambio real bilateral de Uruguay –que permite evaluar qué tanto se abarata (o se encarece) un país frente a un socio comercial, comparando los precios en la misma moneda– cayó 5,7% frente a Brasil y 6,8% en comparación con Argentina.

Respecto al gigante latinoamericano, la competitividad se encuentra 13,9% más baja que el promedio histórico, mientras que en comparación con Argentina, el indicador se encuentra 30,8% por debajo del valor de equilibrio.

El indicador de competitividad con Argentina fue realizado teniendo en cuenta la inflación no oficial –aproximada a través de los indicadores de precios de la provincia de San Luis y por el instituto PriceStats, considerados por analistas internacionales, los mejores aproximadores de la inflación– desde enero de 2007 y el tipo de cambio paralelo desde octubre de 2011.

Devaluación. La principal explicación de la caída de la competitividad frente a los dos principales socios comerciales de la región es la suba del dólar en esos países y la caída en Uruguay. A su manera, los dos países vecinos realizaron una importante devaluación. En el caso de Brasil, por las vías del mercado, alentando el cambio de portafolio de los agentes locales y desalentó a los inversores extranjeros –mediante una baja de las tasas de interés– a que coloquen sus dólares en la plaza brasileña.

Argentina, en cambio, lo hizo por la fuerza. A los agentes locales les prohibió comprar dólares y eso llevó a que las presiones de demanda se canalizaran en el mercado paralelo, donde el dólar blue se disparó por las nubes.

A los inversores extranjeros no hubo necesidad de convencerlos. La crisis de confianza y el cierre del mercado financiero por los impagos pendientes son motivos suficientes para que los capitales permanezcan fuera de frontera.

Inflación. Pero no solo la devaluación se encuentra detrás de la pérdida de competitividad de la economía uruguaya. También la inflación le está jugando en contra a la capacidad de los productos uruguayos para colocarse en el exterior.

Respecto a Brasil, la diferente evolución de los precios juega muy en contra. Mientras que Uruguay mostró en octubre una inflación interanual de 9,11%, en el gigante latinoamericano el registro es de 5,45%.

En el caso de Argentina, la inflación no reconocida por el gobierno es de 23,05%. Sin embargo, los altos registros inflacionarios de los últimos dos meses a nivel local rompieron esa ventaja. En octubre, los precios subieron 1,15% en Uruguay y 1,36% en Argentina, mientras que en septiembre, las subas fueron de 1,21% y 1,57%, respectivamente.

Al mismo tiempo, la inflación fuerza, de cierto modo, la apreciación de la moneda. Mediante un dólar a la baja, el gobierno busca restarle presión a la dinámica de precios y eso lleva a una desviación cambiaria respecto a los países vecinos. La suba de la tasa de política monetaria a 9% durante la última reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) tuvo como objetivo mantener a raya los precios. Brasil, en cambio, comenzó en agosto de 2011 a reducir su tasa y ya acumula 10 recortes consecutivos. La consecuencia de esa desviación es una mayor dificultad para los productos uruguayos a la hora de competir en los países vecinos.