Sao Paulo. Las compañías brasileñas, que hace tan solo algunos años fueron sacudidas por una aguda depreciación de la moneda local, parecen haber sido sorprendidas otra vez con la guardia baja.

La caída del 16% del real en septiembre infló el peso de la deudas en dólares y también hizo escalar súbitamente el precio de equipos de alta tecnología.

Ahora, algunas empresas enfrentan la dura decisión de abandonar sus ambiciosos planes de inversión o encontrar rápidamente una nueva fuente de dinero.

La caída del real el mes pasado fue la más profunda del mundo y la más extrema desde el golpe inicial de la crisis global del 2008.

Algunas firmas aprendieron su lección de ese traumático período y evitaron aumentar deudas en moneda extranjera.

Pero muchos otros se vieron tentados por la arrolladora apreciación del real a sus máximos en 12 años frente al dólar, cotizando a cerca de 1,50 unidades por divisa estadounidense, además de tasas de interés en mínimos niveles históricos en el extranjero.

Como resultado de eso, la deuda externa del sector privado de Brasil se infló a US$156.000 millones en el segundo trimestre de este año, desde los US$97.000 millones del tercer trimestre del 2008, dijo Flavia Cattan-Naslausky, de Royal Bank of Scotland.

Con el real ahora a cerca de 1,90 unidades por dólar y la posibilidad de una mayor depreciación, una amplia variedad de compañías están ajustando sus planes, desde productores de celulosa a frigoríficos.

Los temores por la deuda corporativa aún no han remecido la confianza en las empresas brasileñas como ha ocurrido en México con la cementera Cemex, pero la caída del real ha dado pie a una ola de rumores de adquisiciones hostiles y podría limitar la inversión en momentos en que la economía brasileña se desacelera agudamente.

"La volatilidad es muy intensa, pero necesitamos más de un trimestre de esto para estar realmente preocupados", afirmó Daniela Bretthauer, de Raymond James en Brasil.

Un ejemplo es la papelera Fibria, la mayor productora mundial de celulosa. La firma fue formada por la adquisición hostil de Aracruz Celulose, que perdió más de 2.000 millones de dólares con derivados durante la crisis del 2008.

Fibria afirma que ya no negocia con esos derivados exóticos.

Sin embargo, la firma heredó deudas de Aracruz y el movimiento cambiario del mes pasado ya aumentó la deuda neta de Fibria en alrededor de 2.200 millones de reales (US$1.200 millones ), dijo el analista de Citigroup Juan Tavarez.

Las compañías pueden protegerse de la volatilidad mediante la compra de opciones cambiarias o contratos futuros.

Sin embargo, los analistas afirman que eso ha sido más difícil en Brasil debido a una nueva medida del Gobierno que apunta a desalentar la especulación, conocida como Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF).

"Irónicamente, el impuesto IOF sobre derivados sirve como un desincentivo para coberturas", escribió Cattan-Naslausky a sus clientes.

El real más débil también podría complicar grandes inversiones por parte de empresas telefónicas que quieran expandir sus redes con equipamiento de nueva generación con precios fijados en dólares.

El director de investigación bursátil en Latinoamérica del Deutsche Bank, Rizwan Ali, apuntó al riesgo que corre TIM Participacoes, el brazo brasileño de Telecom Italia, dado su gran gasto de capital y ajustado flujo de caja.

Ali estimó que una depreciación de un 10 por ciento del real desvaloriza en un 16 por ciento las acciones de TIM.