El Observador de Uruguay. La agencia calificadora de riesgo canadiense DBRS mantuvo a Uruguay en una calificación BBB (low) con tendencia estable, lo que implica un escalón por encima del grado inversor.

El reporte sostiene que la confirmación de calificación "equilibra los sólidos fundamentos económicos y políticos de Uruguay con los desafíos fiscales".

Como fundamentos de la nota, la agencia destacó la "alta calidad de las instituciones públicas", el "conservador manejo de la deuda" y los "amplios amortiguadores externos" que refuerzan las defensas contra potenciales choques, entre otros puntos.

No obstante, señaló que si bien el déficit fiscal parece haberse reducido en 2017, en línea con las expectativas de la agencia, una consolidación duradera dependerá de la reducción en el crecimiento del gasto.

"Una consolidación fiscal duradera basada en un crecimiento más lento del gasto primario probablemente tendría implicaciones de calificación positivas. Sin embargo, implementar tal ajuste antes de las elecciones del próximo año podría ser políticamente difícil", apuntó la agencia.

La calificadora canadiense sostuvo que la economía se expandió más rápido de lo previsto en 2017, con un fuerte crecimiento de los salarios reales que impulsó el consumo privado.

El gobierno tiene por objetivo reducir el rojo de las cuentas públicas a 2,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2019. En ese sentido, DBRS señala que el aumento de impuestos, tarifas públicas y recortes en la inversión pública han ayudado a compensar un mayor gasto. El déficit fiscal se ubicó en 3,3% del PIB en los 12 meses cerrado a noviembre.

Por otro lado, destacó que "anclar" las expectativas de inflación en torno al punto medio del rango objetivo del Banco Central (de entre 3% y 7%) es otro de los desafíos. Aunque la inflación cerró el año pasado en 6,55% las expectativas para los próximos 12 meses proyectan una leve aceleración.

Además, la calificadora canadiense sostuvo que la economía se expandió más rápido de lo previsto en 2017, con un fuerte crecimiento de los salarios reales que impulsó el consumo privado.

Por otro, lado señaló que las recuperaciones en Argentina y Brasil fortalecieron la demanda externa y han contribuido a una temporada turística récord. "En el corto plazo, se espera que estos vientos de cola continúen", dice el reporte.

La agencia espera que el PIB crezca 3,1% en 2018 y 2019. Estas perspectivas de mediano plazo podrían ser corregidas al alza en caso de concretarse la construcción de una tercera planta de celulosa en el país.