Con las reformas estructurales concretadas hasta el momento, sólo se tiene un avance moderado, debido a que ahora falta su implementación y que se reflejen en la regulación local y menores costos de apertura de nuevos negocios, en donde un factor determinante es la inseguridad pública. Para ello, es necesaria una apropiada legislación secundaria que las respalde y una adecuada instrumentación para que redunde en un mayor impacto en todas las regiones del país, en los próximos cinco años.

Lo anterior se desprende de una encuesta que levantó el Banco de México entre directivos empresariales y de un análisis que elaboró el área de estudios económicos del instituto central. Al tomar su opinión sobre el progreso que se tiene con los cambios de fondo que se lograron, los empresarios de todo el país establecieron que si bien se considera que las reformas aprobadas el año pasado representan un paso en la dirección correcta, facilitar su implementación con la legislación secundaria será crucial para maximizar su efecto.

El Banco de México entrevistó a alrededor de 500 directivos empresariales de las zonas del norte, centro-norte, centro, y del sur del país, después de que las reformas fueron avaladas por el Congreso, con el fin de conocer el impacto que tendrán sobre la actividad económica en su localidad en el mediano plazo.

A nivel nacional la encuesta arrojó que la mayoría, es decir, 49% consideró que fue un avance moderado. En tanto 25.6% dijo que era un paso superficial y sólo 25.4% afirmó que fue un avance sustancial.

Los directivos consideraron que las reformas en materia energética, telecomunicaciones, competencia económica y financiera tendrán un mayor impacto en las economías de su región en el mediano plazo. De acuerdo con la encuesta posreformas que se realizó en el centro del país, 33.3% consideró que el avance de las reformas fue superficial.

Menores costos. Mientras que el mayor optimismo empresarial por las reformas lo presentó la región del sur del país, ya que 40.5% contestó que se tuvo un avance sustancial con los cambios alcanzados.

El banco central advirtió que la economía mexicana se encuentra actualmente inmersa en un importante proceso de cambio estructural, donde la reciente aprobación de las reformas en telecomunicaciones y competencia económica, educativa, financiera, fiscal, energética, en conjunto con la reforma política, se espera conduzcan al país hacia una nueva etapa de mayores niveles de crecimiento y desarrollo económico.

Al analizar la regulación local y el costo de apertura de nuevos negocios en México, consideró que existe un amplio margen para reducir dicha carga a través de medidas que están bajo el control directo de las autoridades.

* Vea además en el Economista.com.mx: Enfrentar volatilidad en mercados emergentes, reto para México