Fremot, EEUU. Deudas que totalizan los US$40.000 millones son los que debe afrontar el estado de California. Parte de los pasivos se explican por préstamos que han tomado las autoridades estatales para cubrir los beneficios de desempleados durante la recesión, cuando el índice nacional de desempleo superó el 10%.

Las asistencias otorgadas a la población -estimadas en US$8.800 millones en California- también se repiten en 30 estados estadounidenses, aunque con prestamos menores, pero reflejan la delicada situación laboral  vivida en muchos sectores del país. 

Así, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos espera que 40 estados estén en deuda con el Gobierno federal para fin de año, resaltando los problemas del mercado laboral por la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.

Para dar a los estados una oportunidad, el programa federal de estímulo económico, puesto en vigencia el año pasado, suspendió los intereses de sus préstamos por dos años.

Sin una extensión, los pagos de intereses se reanudarían el año próximo y Washington podría aumentar los impuestos sobre nóminas de empleados en los estados en mora si los balances de créditos siguen siendo altos.

Los líderes locales temen que eso descarrile la recuperación laboral, necesaria para que los empleadores reabastezcan las arcas estatales.

Tal como la gobernadora de Connecticut, Jodi Rell, dijo a la delegación parlamentaria de su estado en una carta reciente: Aquella política "inevitablemente tendría el efecto de sofocar el crecimiento, detener la recuperación del empleo y alargar aún más la crisis laboral".

Pérdidas de puestos laborales. El técnico en reparaciones Albert Hinojosa, de 61 años, habla sobre su incierto futuro tras perder el trabajo que mantuvo por casi un cuarto de siglo.

"He postulado para varios lugares. Sin suerte", dijo Hinojosa, uno de los 4.700 trabajadores despedidos por la automotriz New United Motor Manufacturing Inc (NUMMI). "Odiaría sacar a mi hijo de una escuela privada pero me gustaría conservar mi casa", agregó.

Hinojosa da cuenta del difícil mercado laboral, que contradice los indicadores económicos que sugieren tiempos mejores.

A comienzos del mes pasado los operarios de NUMMI marcaron tarjeta por última vez. Hinojosa había trabajado en la planta gran parte de los 25 años en que General Motors y Toyota Motor Corp funcionaron en las instalaciones, un hito en materia de proyectos conjuntos para la industria automotriz.

"Me pareció que tras 24 años iba a existir un tiempo más, al menos hasta que me jubilara", señaló Hinojosa.

Sobre 150 hectáreas en las afueras de Silicon Valley, la última planta automotriz de Estados Unidos al oeste de Texas era conocida por su seguridad laboral, salarios altos y grandes beneficios, atrayendo a extensas familias como empleados.

"El número de personas que entró por un verano hace 20 años y ahora tienen cuarenta y tantos años sugiere que esta era una oportunidad bastante buena", dijo Lee Schore, un asesor convocado por los funcionarios públicos y Trabajadores Automotrices Unidos para ayudar a los ex operarios de NUMMI.

Ellos afrontan un lúgubre mercado laboral en California. Su índice de desempleo llegó al 12,6%en marzo y en los condados donde vive la mayoría de los operarios de NUMMI la cifra osciló entre el 11,9% y el 18,4%. El desempleo en Estados Unidos continúa sobre el 9%.

Las compañías de energía solar cerca de NUMMI podrían tomar a algunos de los ex operarios, pero muchos nunca volverán a trabajar en una línea de ensamblaje.

"Para algunos podría ser un trayecto largo y devastador ocupar un puesto en el sector de servicios que pague la mitad de eso", dijo Harley Shaiken, profesor de la Universidad de Berkeley, que presidió una comisión sobre el cierre de NUMMI.

Los despidos de NUMMI también podrían ser severos para los proveedores. Shaiken ve 33.000 puestos afectados en todo California por el cierre. Tony Castillo, un funcionario local que coordina servicios para trabajadores de NUMMI desplazados, dijo que el número podría llegar a 50.000.

Funcionarios se preparan para despidos generalizados porque 29 condados albergan a proveedores de NUMMI y compañías ligadas indirectamente a la planta, dijo Rick Deraiche, del Departamento de Desarrollo Laboral.