Washington. Un plan republicano de reducción del déficit se encaminaba a dos grandes votaciones en el Congreso de Estados Unidos la noche de este jueves y se espera que su desaprobación podría forzar a un compromiso bipartidista para evitar una moratoria sin precedentes del país.

La maniobras en un dividido Congreso señalan un no inmediato fin a la contienda que ha llevado a Estados Unidos al borde de una crisis económica. Aún habían esperanzas de que un compromiso sea alcanzado antes de la fecha límite del 2 de agosto para elevar el tope de endeudamiento.

Los mercados mundiales, nerviosos por el riesgo de una moratoria estadounidense o una rebaja crediticia, observaban ansiosos. Importantes ejecutivos financieros sumaron sus voces al coro de peticiones desde la comunidad empresarial para que el Congreso llegue a un acuerdo que haga desaparecer el fantasma del default.

La prioridad del presidente Barack Obama es de "disipar las nubes y asegurarse de que Estados Unidos no caiga en una cesación de pagos", dijo a periodistas el portavoz de la Casa Blanca Jay Carney, instando al Congreso a finalizar su batalla partidista y alcanzar un acuerdo.

No estaba claro si el proyecto de reducción de déficit presentado por el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, el máximo republicano en el Congreso, superaría objeciones de conservadores díscolos en su propio partido y superar la Cámara controlada por los republicanos este jueves. Una votación estaba programada tentativamente para entre las 2145 y las 2215 GMT.

El Senado, controlado por los demócratas, votaría el plan de Boehner después de eso y sería derrotado en la Cámara alta, dijo el líder de la mayoría del Senado, Harry Reid.

Esperanzas para un acuerdo estaban puestas para después de eso.

"Los mercados van a estar en ascuas hasta que tengamos el conocimiento de cuál es la calidad del paquete", dijo Kevin Caron, estratega de mercados de Stifel, Nicolaus & Co en Florham Park, Nueva Jersey.

Los líderes republicanos y demócratas del Congreso han estado en contacto en la semana, según legisladores y asesores. Pero no podrán comenzar serias negociaciones para un compromiso final hasta que la opción ahora en la mesa, el plan de Boehner, sea derrotado en la Cámara baja o en el Senado.

Carney afirmó que el estancamiento de las conversaciones de la deuda ya "habían tenido un significativo impacto negativo sobre la economía".

"El pueblo estadounidense dejó claro que quiere un compromiso", aseguró Carney. "Nuestro objetivo prioritario tiene que ser proteger a la economía y al pueblo estadounidense del daño económico", agregó.

Jefes financieros advierten. Reflejando el nerviosismo en la comunidad empresarial, presidentes ejecutivos de las mayores firmas financieras estadounidenses enviaron una carta a Obama y miembros del Congreso instándolos a comprometerse a evitar una moratoria.

"Las consecuencias de la inacción, para nuestra economía, el ya complicado mercado laboral, las circunstancias financieras para las empresas estadounidenses y familias, y para el liderazgo económico global estadounidense, serían muy graves", aseguraron.

Aunque la mayoría de los analistas esperan que sea evitada una moratoria con un acuerdo de última hora, se mantiene el riesgo de un dañino recorte en la calificación crediticia de la nota "AAA" de Estados Unidos, lo que podría elevar los costos de endeudamiento y hacer tambalear a los inversores globales.

Carney afirmó que un compromiso satisfactorio debería recortar significativamente el gasto, instalar un mecanismo para abordar una reforma fiscal y el gasto en seguridad social en el futuro, y elevar el límite del endeudamiento para cubrir el próximo año.

Boehner declinó decir si estaría dispuesto a un compromiso si el Senado derrota su proyecto, pero indicó que mantendría la Cámara baja en sesiones este fin de semana.

Obama, que buscará la reelección en el 2012 y quiere evitar que la crisis de la deuda afecte su campaña, ha amenazado con vetar el proyecto de Boehner de implementar el aumento del límite de la deuda en dos etapas.