Washington. La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la mayor reforma a la regulación financiera del país en décadas, pero el Senado no analizará el proyecto hasta mediados de julio, lo que posterga una victoria final del presidente Barack Obama.

Aun así, la votación a favor 237-192 en la Cámara marca un triunfo para Obama y los demócratas, que han fijado como una de sus principales prioridades aprobar el mayor cambio a las reglamentaciones de Wall Street desde la década de 1930 tras la crisis financiera desatada entre 2007 y 2009.

"Ha sido una larga batalla contra los defensores del status quo en Wall Street, pero la votación de hoy es una victoria para todos los estadounidenses que han sido afectados por la imprudencia y la irresponsabilidad que llevaron a la pérdida de millones de empleos y a miles de millones en riquezas", dijo el mandatario en un comunicado.

Los analistas dicen que Obama con seguridad tendrá finalmente el proyecto aprobado sobre su escritorio, pero las esperanzas de los demócratas de enviarle la ley para su firma antes del feriado del 4 de julio se hicieron añicos.

La muerte del senador demócrata Robert Byrd y la resistencia entre aliados republicanos han complicado los esfuerzos para conseguir los votos necesarios en el Senado.

El receso de una semana tras el feriado del 4 de julio significa que el Senado no tratará el proyecto hasta la semana del 12 de julio por lo menos.

La propuesta impone regulaciones más estrictas a las firmas financieras y reduce sus beneficios. Refuerza las protecciones a los consumidores, obliga a los bancos a reducir operaciones riesgosas y actividades de inversión, y crea un nuevo proceso para liquidar firmas financieras con problemas.

La muerte del senador demócrata Robert Byrd y la resistencia entre aliados republicanos han complicado los esfuerzos para conseguir los votos necesarios en el Senado.

Ante la proximidad de las elecciones legislativas de noviembre, los demócratas se han montado a una ola de descontento público contra el sector financiero, que se ha recompensado con jugosas bonificaciones mientras el resto del país lucha con un alto desempleo.

Endurecimiento. Wall Street y los republicanos han tratado de demorar la ley o recortar su alcance, pero en realidad el proyecto se ha endurecido durante su marcha de más de un año en el Congreso.

"Todo lo que esta ley hace es perpetuar la misma tonta regulación que nos metió en este lio financiero en primer lugar", dijo el congresista republicano Jeb Hensarling.

Los demócratas han aprovechado la oportunidad de relacionar a sus rivales políticos con una industria impopular.

Obama acusó más temprano a los republicanos de no estar en contacto con el pueblo por oponerse a las reformas. Otros se hicieron eco de ese ataque en el recinto de la Cámara.

"Los republicanos se han puesto del lado de los bancos de Wall Street en cada oportunidad", dijo el congresista demócrata Luis Guitierrez. "Si algo ayuda a los bancos de Wall Street, ellos están a favor, pero si ayuda a Main Street y a los estadounidenses comunes, ellos no lo votarán", agregó.

Mientras los demócratas obtenían el triunfo en la Cámara, sus colegas del Senado luchaban por sumar votos.

La muerte de Byrd dejó a los demócratas con un voto menos de los 60 necesarios para superar las trabas de procedimiento en el Senado, y los demócratas aún deben asegurarse el apoyo de republicanos moderados, cuyos votos serán necesarios para la aprobación de la ley.

Esos republicanos -Susan Collins, Olympia Snowe y Scott Brown- han votado a favor de una versión previa, pero objetaron un impuesto de US$17.900 millones a grandes instituciones financieras que fue agregado la semana pasada para cubrir los costos de la ley.

Los demócratas retiraron el impuesto el martes en una sesión de negociación de última hora para atender al reclamo de los senadores. Los tres moderados dijeron que aún seguían estudiando la ley final y luego decidirán cómo votar.

Collins señaló que se inclinaba a apoyarla, y Snowe dijo que había una "posibilidad" de que pudiera votarla.

Los demócratas también deberán asegurar el apoyo en sus propias filas. Maria Cantwell, uno de los dos demócratas que votaron contra la ley anteriormente, dijo que podría reconsiderarlo.