Buenos Aires. El canje de deuda impaga que realiza Argentina tiene hasta ahora, dos semanas antes de su cierre, un 54% de aceptación, dijo el lunes a periodistas el ministro de Economía, Amado Boudou.

El país sudamericano busca obtener con el canje al menos un 60% de aceptación para su retorno a los mercados internacionales de crédito, sobre una cesación de pagos que asciende a unos US$18.300 millones.

"El viernes entraron (otros) US$120 millones. Hoy (estamos en un) 54% (de aceptación del canje)", sostuvo Boudou ante la prensa durante un mensaje por el día del periodista en Argentina.

Argentina postergó dos semanas, hasta el 22 de junio, el cierre de la inmensa operación, en medio de la turbulencia de los mercados externos, debido a un pedido de bancos italianos a raíz de la sobrecarga operativa junto a la tensión fiscal que se vive en Europa.

Originalmente, la operación estaba prevista para concluir el 7 de junio, desde su lanzamiento el 3 de mayo.

En una primera fase, centrada en los inversionistas institucionales y cerrada el 12 de mayo, el Gobierno ya se había asegurado cerca del 46% de participación.

El canje debe enfrentar actualmente la volatilidad del mercado mundial por la crisis de deuda y fiscal en Europa, que afecta los precios de los bonos del país, haciendo menos atractiva la propuesta oficial de dar nuevos títulos.

La turbulencia externa ya frenó la colocación de un bono por US$1.000 millones que el Gobierno había anunciado como una oferta paralela a la operación de canje.

Aproximadamente una cuarta parte de los acreedores de Argentina rechazó una dura oferta de reestructuración de deuda incumplida hecha en el 2005.

Muchos de esos inversionistas presentaron demandas judiciales para recuperar el valor total de sus bonos impagos, bloqueando el acceso de Argentina a los mercados internacionales de capital.