Ginebra. La Comisión Europea (CE) solicitará en la próxima sesión del Órgano de Solución de Controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC) el establecimiento de un panel de expertos en relación con las medidas fiscales discriminatorias impuestas por Brasil a productos importados.

El embajador de la misión de la CE ante la OMC, Angelos Pangratis, ha pedido en una carta al Órgano de Solución de Controversias que se establezca el panel en la próxima reunión, el próximo 18.

Pangratis recuerda en la misiva que se llevaron a cabo consultas el 13 y 14 de febrero, y el 4 de abril, pero "lamentablemente estas consultas no consiguieron resolver la disputa", asume el embajador.

Esta será la primera vez que la CE pida el panel, por lo que se espera que Brasil lo rechace y Bruselas deba solicitarlo una segunda vez para que quede realmente establecido, tal y como establecen las normas del organismo.

El pasado 19 de diciembre, la Comisión Europea solicitó consultas en la OMC argumentando que las medidas fiscales aplicadas por Brasil a los productos importados eran "discriminatorias y constituyen una ayuda prohibida a los exportadores brasileños".

Transcurridos 60 días desde el establecimiento de las consultas, la UE tiene ahora derecho a solicitar el establecimiento de un panel que se pronuncie sobre la compatibilidad entre las medidas aplicadas por Brasil y las normas del organismo.

La CE considera que en los últimos años Brasil ha recurrido cada vez más a dicho régimen fiscal, lo que a entender de Bruselas es "incompatible" con las normas de la OMC, dado que otorga ventajas a las industrias nacionales y las protege de la competencia.

Brasil toma esas medidas principalmente mediante exenciones o reducciones selectivas de los impuestos aplicados a los productos nacionales.

El Ejecutivo comunitario recuerda que en septiembre de 2011 el Gobierno brasileño aprobó un importante aumento de los impuestos sobre los vehículos de motor (un 30 % más sobre su valor), junto con una exención para los coches y camiones fabricados en el país.

Aunque ese impuesto, que para Bruselas es "discriminatorio", expiraba en diciembre de 2012, en septiembre de ese mismo año fue sustituido por un régimen fiscal igualmente controvertido, denominado Inovar-Auto, con un plazo de aplicación de otros cinco años.

Brasil ha adoptado medidas que afectan a otros productos, desde ordenadores y teléfonos inteligentes hasta semiconductores, y aplica ventajas fiscales a los productos fabricados en determinadas zonas de este país, independientemente del sector, asegura la CE.

Bruselas considera que esas medidas fiscales repercuten negativamente en los exportadores de la UE, cuyos productos se ven gravados con impuestos más elevados que los de sus competidores nacionales.

Las medidas, según la CE, restringen el comercio al favorecer la localización de la producción y los suministros, y dar ventajas a los exportadores brasileños, además de que repercuten en los consumidores brasileños al tener que pagar precios más elevados, una oferta limitada y un acceso restringido a productos innovadores.

La Unión Europea es el principal socio comercial de Brasil y, según datos de 2012, representa el 20,8 % del total de sus intercambios comerciales.

Brasil es un importante socio comercial de la UE y en 2012 el valor de las exportaciones totales comunitarias ascendió a más de 39.000 millones de euros, de los que casi 18.000 millones de euros procedían de maquinaria y equipos de transporte (incluidos vehículos de motor y piezas), y productos electrónicos y componentes.

En 2012 las importaciones totales de bienes procedentes de Brasil alcanzaron 191.000 millones de euros.