Santiago. El director de Desarrollo Económico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), con sede en Chile, Daniel Titelman, afirmó que existe un gran desafío para la arquitectura global del desarrollo.

Eso consiste en cómo movilizar recursos para el financiamiento productivo y poner en práctica las estrategias en sectores que la Agenda del Desarrollo Post-2015 considera relevantes, señaló Titelman en entrevista con Xinhua.

"Se percibe que hay una gran liquidez a nivel mundial, pero una baja inversión. Por tanto, lo que está ocurriendo es que los ahorros disponibles no están yendo a financiar proyectos a largo plazo y no se están canalizando hacia la economía real", precisó.

En su opinión, "la Agenda de Desarrollo Post-2015 supone un cambio de paradigma, al tratarse de una agenda universal, que integra las dimensiones económica, social y ambiental, como pilares centrales del desarrollo sostenible".

Consideró que esa agenda "es transformadora porque implica cambios profundos en nuestros modos de producción, de consumo y en general en nuestros estilos de vida y convivencia".

De igual forma "fija un horizonte claro en el tiempo; traza un camino hacia la igualdad entre géneros y generaciones; y se hace cargo de la importancia de erradicar la pobreza en los próximos 15 años", indicó.

Según Titelman, la CEPAL se ha hecho cargo de esa profunda transformación y ha colocado a la igualdad en el centro de la Agenda de Desarrollo.

Explicó que el debate sobre el financiamiento de la arquitectura del desarrollo se da en el contexto de esa agenda, la cual pone grandes desafíos por la cantidad de recursos que hay que movilizar para cumplir todos los objetivos y también al nuevo tipo de arquitectura de ese financiamiento que se está desarrollando.

"América Latina y el Caribe, en el concierto de los países de Naciones Unidas, juega un papel muy importante en los debates sobre el financiamiento al desarrollo", dijo al recordar la primera Conferencia Internacional sobre este tema que tuvo lugar en la ciudad de Monterrey, México, en el año 2002, la cual marcó un hito a nivel global.

En aquella ocasión se anunció el compromiso de Estados Unidos de aportar US$10.000 millones anuales de asistencia oficial a países en vías de desarrollo.

Titelman explicó que ahora se discute, por un lado, "cómo realmente alcanzar el compromiso del 0,7% de ayuda al desarrollo, como proporción del producto interno bruto (PIB) nacional de los países desarrollados, que algunas naciones han cumplido y otras no".

El funcionario destacó la importancia de los bancos del desarrollo de América Latina, la cual confirma la necesidad de la banca de desarrollo nacional, regional y global en la canalización de recursos hacia la inversión y el desarrollo.

Otros objetivos son mejorar la capacidad de movilización doméstica de los países y reducir la evasión tributaria, tanto a nivel doméstico como hacia el exterior, a través de los "paraísos fiscales".

Por último consideró necesario integrar los pilares del desarrollo en todas las naciones, con Inclusión social, crecimiento sostenible y financiamiento para enfrentar el cambio climático.