En la actualidad existen condiciones de madurez que permitirían dar un salto de calidad en la relación económica y comercial entre China y América Latina y el Caribe, señaló la Cepal en un documento divulgado este viernes.

El estudio La República Popular China y América Latina y el Caribe: hacia una nueva fase en el vínculo económico y comercial fue dado a conocer por la secretaria ejecutiva del organimo, Alicia Bárcena, en coincidencia con la visita a Chile del Vicepresidente de la República Popular China, Xi Jinping.

Según el documento, las condiciones económicas y comerciales de la región en la actualidad son altamente favorables para avanzar hacia una nueva etapa en las relaciones comerciales y de inversión con China y el Asia Pacífico.

De acuerdo con la Cepal, China se ha convertido en un socio comercial estratégico para América Latina y el Caribe y existen amplias oportunidades para lograr acuerdos de exportación e inversión en campos como la minería, energía, agricultura, infraestructura y ciencia y tecnología. El país asiático es el primer destino de las exportaciones de Brasil y Chile, y el segundo para Costa Rica, Cuba, Perú y Venezuela. Sin embargo, la canasta exportadora de la región en su conjunto hacia China sigue concentrada en pocas materias primas y sus procesados, aunque varían los grados de especialización.

“Es preciso fomentar una aproximación estratégica de la región hacia China, que supere las limitaciones propias de los esfuerzos nacionales que han prevalecido hasta ahora”, declaró Alicia Bárcena.

“Es posible y necesario avanzar en: la diversificación del comercio, la creación de alianzas comerciales entre Asia Pacífico y América Latina y el Caribe, elevar los montos de las inversiones entre ambas partes, e incrementar sustantivamente la cooperación en innovación, educación, ciencia y tecnología”, señaló.

También destacó la necesidad de promover el diálogo de alto nivel y el acercamiento de posiciones en temas clave de la agenda global, como el cambio climático, energías renovables no convencionales, la eficiencia energética, la reforma del sistema financiero internacional y la Ronda de Doha.