Santiago. El congreso chileno aprobó este martes una reforma tributaria que permitirá al gobierno, después de una ardua batalla que se extendió por meses, recaudar en promedio unos US$1.000 millones adicionales al año para el sector educación para intentar recuperar el apoyo ciudadano.

El instrumento incrementa a un 20% desde un 17% el tributo que las compañías pagan por sus utilidades, rebaja las imposiciones a la clase media, reduce un impuesto ligado al crédito de un 0,6 a un 0,4% e incrementa la carga a la venta de tabaco, entre otras medidas.

La recaudación adicional equivale a un 0,4% del Producto Interno Bruto del país, mayor productor mundial de cobre y una de las economías más sólidas de América Latina.

"Este compromiso con una educación de calidad (...) constituye un poderoso instrumento para compensar las carencias de los hogares más vulnerables y avanzar hacia una mejor igualdad de oportunidades", dijo el presidente Sebastián Piñera en una alocución conjunta de radio y televisión.

Además, el gobierno se compromete a crear un fondo para la educación de unos US$4.000 millones.

En busca de apoyo popular. Con esta norma, que se aprueba a semanas de una elección municipal, el gobierno del conservador Sebastián Piñera busca sumar el apoyo popular que le ha sido esquivo, tras soportar manifestaciones en demanda de una educación gratuita.

"No nos satisface totalmente (...) Es un primer paso porque estoy seguro que este será tema de la próxima elección presidencial. Es mejor discutir una reforma tributaria como la que queremos sobre la base de estos pisos". Fulvio Rossi, senador.

Además buscaría fortalecer a su alianza política de cara a la contienda presidencial del 2013.

"Es como una especie de victoria que el gobierno puede tratar de presentar al público, de cara a las elecciones, como una medida política concreta", dijo Risa Grais-Targow, analista de Eurasia Group en Washington.

Negativa recepción. Pese a ello, otros académicos creen que, lejos de ser un triunfo, la norma no será bien recibida por los estudiantes, protagonistas de incesantes protestas en los últimos meses, puesto que sus exigencias de una educación gratuita en el país no han sido atendidas.

"Creo que no va a aminorar las manifestaciones porque el tema de fondo no está resuelto. La reforma terminó siendo algo funcional para la oposición y el gobierno, y no pareciera que tenga un impacto en el movimiento (estudiantil)", agregó Grais-Targow.

El gobierno, que cuenta con varios ministros con ansias de presentarse a la presidencia en el 2013, podría enfrentarse a una muy popular ex gobernante Michelle Bachelet, en caso ella decida medirse en esos comicios.

En tanto, las fuerzas de oposición -que gobernaron el país por 20 años antes de la llegada de Piñera- lograron obstaculizar el proyecto bandera del gobierno, aunque finalmente cedieron en darle viabilidad a la reforma.

"No nos satisface totalmente (...) Es un primer paso porque estoy seguro que este será tema de la próxima elección presidencial. Es mejor discutir una reforma tributaria como la que queremos sobre la base de estos pisos", dijo el senador opositor Fulvio Rossi.