La decisión del Banco Central de Chile de dejar estable la tasa de interés referencial en julio no fue unánime, ya que uno de los consejeros apoyó recortarla tras un sorpresivo dato de inflación, mostró el viernes la minuta de la última reunión de política monetaria.

En su encuentro del mes pasado, el organismo acordó mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 2,50%, luego de que en la primera mitad del año fue rebajada en 100 puntos básicos para estimular una débil economía, ante un retroceso de la inflación.

"Al no evidenciarse desviaciones relevantes del escenario de convergencia de la inflación, la opción de mantener la TPM en 2,5% (...) parecía plenamente coherente", dijo el ente en la minuta.

No obstante, todos los consejeros destacaron la sorpresa relevante que había significado la caída de un 0,4% del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en junio, aunque precisaron que se concentraba en elementos volátiles.

Por ello, la división de estudios de la entidad consideró que "dada la magnitud de la sorpresa de la inflación, su bajo nivel y el contexto de actividad todavía débil, era atendible evaluar la conveniencia de aumentar la expansividad de la política monetaria".

El consejero Pablo García fue el voto disidente en la reunión de la entidad el mes pasado, al inclinarse por reducir la TPM en un cuarto de punto porcentual a 2,25%.

La última encuesta entre operadores que realiza el Banco Central mostró que para agosto se espera un mantenimiento de la tasa de interés clave, aunque la mayoría apuesta por un recorte del tipo rector no más allá de octubre.