Santiago. El nuevo ministro de Hacienda de Chile, Felipe Larraín, confirmó este domingo que prepara un ajuste al gasto público este año, una decisión que se vería reforzada tras conocerse que el gobierno saliente dejó un déficit fiscal mayor que el reportado previamente.

En la víspera de la asunción del presidente conservador Sebastián Piñera, la Dirección de Presupuestos (Dipres) informó que el déficit estructural llegó al 2,1% del PIB en 2017, frente al 1,7% difundido originalmente.

"Es grave. Vamos a tener que llegar, examinar y entender por qué ha ocurrido este incremento del déficit", dijo Larraín a la prensa durante las actividades del cambio de mando. "Sin duda, es una mala noticia", agregó.

En una entrevista con Reuters el año pasado, Piñera había subrayado su preocupación por los déficits que mantenía la billetera fiscal bajo el gobierno de la socialista Michelle Bachelet.

Según explicó Larraín, el nuevo gobierno de derecha implementará políticas de austeridad y de reducción de los desembolsos del Estado. Para este año, el Congreso autorizó un aumento del gasto público del 3,9%, considerado en su momento como "alto" por parte de Piñera.

"Ya en el primer gobierno del presidente Piñera hicimos dos ejercicios de esfuerzo y austeridad fiscal, y sin duda que estamos trabajando en eso", expresó Larraín.

Durante su campaña, Piñera -que regresa al poder después de cuatro años- había dicho que el déficit fiscal estructural convergería gradualmente hacia un equilibrio en los próximos 6 a 8 años.

El balance estructural es una política que busca ahorrar en tiempos de bonanza, cuando se reciben ingresos que se sabe son sólo transitorios, para poder gastarlos en coyunturas que hacen caer los ingresos o aumentan las necesidades de gasto.