Pekin. El banco central de China elevó hoy  las tasas de interés, su segunda alza en sólo dos meses, intensificando su batalla para controlar una alta y persistente inflación.

El Banco del Pueblo de China dijo que incrementará la tasa de interés referencial en 25 puntos base a 5,81% y que aumentaría la tasa referencial de depósitos también en 25 puntos base, a fin de ubicarla en un 2,75%.

El banco central afirmó en un comunicado publicado en su sitio en internet (www.pbc.gov.cn) que el último incremento de las tasas entraría en vigencia el domingo.

La inflación anual del consumidor chino alcanzó en noviembre un máximo de 28 meses con un 5,1%, en parte debido al exceso de dinero en la economía que ha estado incrementando los precios.

Aunque casi todos los inversores y analistas pensaban que se tomarían más medidas severas, había incertidumbre sobre el momento exacto en que el banco central elevaría las tasas antes de fin de año.

La medida se produjo después de que Pekín dijera anteriormente este año que cambiaría su política monetaria a "prudente", desde su postura previa de "moderadamente flexible".

Analistas señalaron que el cambio de retórica podría allanar el camino para más alzas de tasas de interés y límites a los créditos.

Los mercados chinos han registrado pérdidas de casi un 10 por ciento desde mediados de noviembre debido a las preocupaciones de que el Gobierno intensificaría su ajuste de política monetaria ante la creciente tasa inflacionaria.

Para regular la presión generada por los precios, el 19 de octubre China elevó por primera vez sus tasas de interés en casi tres años. El consenso de los analistas encuestados por Reuters este mes indicaba que habría tres incrementos de tasas en 25 puntos base cado uno para fines del año próximo.

Junto con tener un rol clave en la lucha contra la inflación, la política más severa también es una señal de la confianza del Gobierno en la solidez de la segunda mayor economía del mundo, incluso si la recuperación en Europa y Estados Unidos se mantiene frágil.

China también incrementó oficialmente seis veces este año los requerimientos de reservas para los bancos y les restringió su capacidad de brindar créditos.

Además, Pekín ha tomado una serie de pasos para enfriar el sector de las propiedades, intentando reducir la posibilidad de una burbuja de activos.